octubre 05, 2010

Arte Medieval

El arte medieval
Época: Vida cotidiana
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1500
Antecedente:
Vida cotidiana en la Plena y Baja Edad Media
Siguientes:
El arte románico
El arte gótico

En los casi cinco siglos que abarca la Plena y Baja Edad Media nos vamos a encontrar en Europa dos estilos claramente definidos que podrían considerarse evolutivos. Se trata del Románico y el Gótico, movimientos artísticos que tienen su nacimiento en Francia y que paulatinamente se van extendiendo por todo el continente con mayor o menor rapidez gracias a las peregrinaciones y los contactos existentes en la época. Si bien en cada zona tanto Románico como Gótico tienen elementos identificativos será Italia el lugar donde menor impacto se manifieste y por lo tanto será este lugar donde se produzca un desarrollo más rápido del arte renacentista. En otras zonas como España, en pleno siglo XVI aún se producen manifestaciones góticas lo que demuestra la diferente evolución cronológica de los territorios. Sin embargo, para unificar criterios podemos decir que el Románico abarcaría los siglos XI y XII mientras que el gótico se extendería por los siglos XIII y XIV, alcanzando en numerosos lugares el propio siglo XV cuando en Italia se está viviendo el Quattrocento.
Ambos estilos artísticos son eminentemente religiosos ya que es el momento en el que la Iglesia manifiesta con claridad su poder económico, político y espiritual. Las iglesias y catedrales inundan los espacios mientras que las edificaciones civiles gozan de menor monumentalidad artística aunque no de espectacularidad como se pone de manifiesto con los castillos y escasos palacios conservados.

El arte románico
Época: Vida cotidiana
Inicio: Año 1000
Fin: Año 1200
Antecedente:
El arte medieval

El origen del arte románico se sitúa en Francia e Inglaterra, siendo en Francia el país donde adquiere mayor desarrollo por lo que podría colocarse a la cabeza del estilo. La cronología abarcaría desde finales del siglo X hasta el XII, aunque en algunas zonas podría extenderse hasta el XIII.
La arquitectura románica es eminentemente religiosa y crea un tipo de templo abovedado, bastante uniforme, de interiores oscuros que mueven al recogimiento. No se aprovechan elementos constructivos ni decorativos de monumentos anteriores y la proporción clásica desaparece por completo. La planta preferida es la de cruz latina, con una o varias naves longitudinales que finalizan en una cabecera con ábsides. Una nave tranversal o crucero atraviesa las naves longitudinales mientras que si las naves laterales rodean la capilla mayor nos encontramos con la girola o deambulatorio, elemento típico de la iglesia de peregrinación cuyo objetivo es que los peregrinos contemplen las reliquias allí guardadas. La nave de crucero y las laterales suelen estar rematadas con capillas, habitualmente entre los contrafuertes, elementos externos que sirven para distribuir las presiones. El arco preferido es el de medio punto mientras que las bóvedas más utilizadas son las de cañón. La cúpula en el crucero y las de cuarto de esfera en los ábsides también son utilizadas. Los arcos suelen descansar en pilares cruciformes para sustentar los arcos de la bóveda.
La nave central es más elevada y en ella se horadan las ventanas que dan luminosidad al templo. Sobre las naves laterales se sitúa un segundo piso o tribuna que abre sus ventanas a la nave central. Sirve habitualmente para alojar a los peregrinos. El crucero suele estar cubierto con una bóveda más elevada o cimborrio. El campanario se ubica en diferentes lugares siendo el más habitual en la fachada principal.
Al exterior la puerta principal tiene un aspecto abocinado ya que está constituida por una serie de arcos o arquivoltas dispuestos de manera decreciente, decorados con estatuas. El arco de la puerta tiene un tímpano donde aparece la escena principal de la decoración: el Tetramorfos. En algunos lugares la decoración se extiende a toda la fachada del templo. Esta somera descripción de un prototipo de iglesia románica no impide que en las diferentes regiones se desarrollen elementos propios. Podemos encontrar diferentes escuelas, siendo las más destacadas la francesa -donde conviene señalar la catedral de Cahors, la iglesia de Santa Fe de Conques, Nuestra Señora la Grande de Poitiers o San Trófimo de Arlés-; la inglesa con las catedrales de Ely, Winchester, Durham y Gloucester; la italiana con el conjunto de Pisa, la iglesia de San Miniato el Monte de Florencia o la de San Ambrosio de Milán; la alemana con el ábside a los pies de la nave principal que se aprecia en la iglesia de Hildesheim; o la española con monumentos tan importantes como la catedral de Santiago de Compostela, la catedrales de Lérida y Jaca, la iglesia de San Isidoro de León, San Martín de Frómista o la catedral de Zamora, con su cimborrio de inspiración bizantina, por citar sólo unos cuantos ejemplos.
La escultura románica representa la reacción más completa frente al naturalismo clásico. Las figuras alcanzan una tremenda espiritualidad y la anatomía queda relegada a un segundo plano ya que los ropajes dominan al cuerpo. Sin embargo, el estilo alcanzará una significativa evolución que llegará al naturalismo gótico.
Los escultores románicos realizan su trabajo dependiendo por completo de la arquitectura. Deben adaptar sus figuras a las proporciones del templo por lo que la escultura adquiere monumentalidad. Gracias a esta adaptación, podemos hablar también de su función pedagógica ya que su objetivo es enseñar a los fieles el camino de la salvación y por ello aparecen en los relieves románicos numerosas figuras identificadas con el pecado. El hombre y la mujer medievales cuando se sitúan delante de una portada de la iglesia deben identificar cuales son las escenas que contemplan, convirtiéndose los templos en auténticas Biblias historiadas.
La escultura adquiere mayor relieve en la portada del templo, especialmente en el tímpano donde se sitúa el tema del Todopoderoso rodeado de los símbolos de los evangelistas -Tetramorfos-. Los veinticuatro ancianos contemplan la escena desde las arquivoltas. El Juicio Final o Cristo en una almendra mística son otros temas característicos del tímpano. Las arquivoltas y los capiteles también presentan esculturas al igual que las jambas donde aparecen grandes estatuas adosadas. El programa iconográfico puede extenderse al resto de la fachada como en Sangüesa o Ripoll o incluso a los capiteles historiados del interior.
El relieve es muy plano y las escenas de escasa complicación, apareciendo los ropajes ajustados al cuerpo, indicándose sumariamente los plegados de las telas con trazos sencillos. Con el tiempo el estilo manifiesta una apreciable evolución y las figuras adquieren mayor volumen mientras el aislamiento característico va siendo abandonado y aparece una mayor comunicación entre las figuras, comunicación que avanza ya el gótico. Las figuras de bulto redondo son bastante escasas, reduciéndose a la representación del Crucificado y de la Virgen con el Niño.
La pintura románica continúa con la actitud antinaturalista de etapas anteriores al igual que se mantiene la ausencia de perspectiva. El dibujo y los colores planos se yuxtaponen para crear intensos contrastes cromáticos. La figura centra toda la atención del artista y el fondo es liso. Líneas gruesas de color negro o rojo configuran la silueta de la figura mientras que el modelado de los rostros se consigue a base de manchas rojas redondeadas en mejillas, barba y frente. Al igual que la escultura, su ubicación en el templo también está esquematizada. El centro es la capilla mayor donde en la bóveda se representa al Cristo en Majestad rodeado de los evangelistas, aunque también puede aparecer la Virgen. La superficie cilíndrica del ábside está reservada a santos o profetas y en la parte del zócalo se sitúa una composición decorativa mientras en los muros laterales del templo se pintan historias distribuidas en grandes zonas subdivididas en cuadros. Buenos ejemplos de esta pintura románica se encuentran en Cataluña, especialmente las de las iglesias de Tahull, hoy en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La evolución del Arte Románico nos ofrece el Gótico. Su nombre se debe al pintor manierista Giorgio Vasari que alude a este estilo como "gótico" al considerarlo de origen germánico y propio de godos, acentuando el aspecto despectivo de este arte anterior al Renacimiento. Cronológicamente el Gótico comprende desde los últimos años del siglo XII hasta entrado el siglo XVI. Su núcleo originario estaría en la Isla de Francia con Saint Denis de París y la catedral de Sens, hacia 1125.
A pesar de ser una continuación del Románico, en el Gótico se aprecian actitudes diferentes e incluso opuestas. Si el Románico es recogimiento, oscuridad, predominio de masas sobre vanos, el Gótico implica todo lo contrario, luz, color, elevación, expresividad, naturalismo. El abad Suger, promotor de la construcción de Saint Denis, recoge en sus pensamientos estas ideas que reflejan a la perfección el cambio sustancial que conlleva este estilo artístico, cambio que también se produce en la sociedad y en la economía.
El monumento donde el Gótico alcanza su máxima expresión es la catedral, lugar donde sienta cátedra el obispo. Es una edificio urbano y con esa concepción se levanta. Los cambios constructivos más importantes se manifiestan en la bóveda de crucería y el arbotante. La bóveda de crucería -derivada de la de arista- logra localizar sus empujes sobre cuatro puntos de arranque lo que permite cubrir todo tipo de espacios. El arbotante es una especie de puente que transmite las presiones desde el arranque de las bóvedas altas hasta los ligeros contrafuertes del exterior, permitiendo abrir mayores vanos en la fábrica del edificio. El arco apuntado, gracias a su verticalidad, permite elevar la altura del edificio. Con estos tres elementos los arquitectos góticos revolucionan la construcción.
La planta del templo gótico experimenta cambios especialmente en la zona de la cabecera ya que las capillas, los ábsides y las girolas dejan de ser semicirculares para hacerse poligonales. La tribuna románica se convierte en el triforio, simple galería a través de los pilares. La bóveda de crucería motivará la utilización de gruesos pilares con columnas adosadas o simples molduras que recuerdan a las columnas. Otra importante diferencia se manifiesta en la decoración al ser el gótico más austero como respuesta a la reacción que implica la orden del Cister. Por lo demás se trata de una planta de cruz latina con un número impar de naves -generalmente tres pero es posible también que tengan cinco- con la nave mayor más elevada y las laterales en altura decreciente. Las puertas de acceso al templo suelen colocarse en los brazos y pies de la cruz, continuando con el abocinamiento románico solo que ahora los arcos son apuntados. Los tímpanos continúan siendo decorados aunque ahora se distribuyen las figuras en zonas horizontales mientras las figuras de las arquivoltas se disponen en el sentido de la curva. La forma apuntada de la portada suele completarse con el gablete o moldura angular que la corona. Sobre la portada encontramos el rosetón que aporta iluminación y cromatismo al interior del templo. Al existir mayor espacio libre de piedra, las ventanas adquieren gran importancia y en el interior de los vanos se aprecian tracerías caladas que se rellenan con vidrieras policromadas. Pero quizá lo que resulte más destacable es la altura alcanzada por los arquitectos en sus construcciones.
El Gótico, como todos los estilos artísticos, ofrece variantes regionales. Como ejemplos podemos hablar de la escuela francesa donde destacan las catedrales de Notre-Dame de París, Sens, Chartes, Laon, Reims y Amiens o la Saint-Chapelle levantada por san Luis ; la española con las catedrales de León, Burgos, Toledo, Gerona, Barcelona o Sevilla; la portuguesa con los monasterios de Belem y Batalha o la iglesia de la Orden de Cristo en Thomar; la alemana con las catedrales de Colonia, Estrasburgo o Ulm; la inglesa con las catedrales de Gloucester, Salisbury o Lincoln; o la escuela italiana, más particular e incluso reaccionando en ocasiones contra el Gótico tradicional como en la catedral de Santa María de las Flores de Florencia, mientras que la catedral de Milán es la más cercana al Gótico Europeo.
Debemos hacer una mención especial a los edificios civiles que se desarrollan en el periodo gótico siendo buenos ejemplos los ayuntamientos de Bruselas y Lovaina, la Lonja de los Paños de Ypres o las de Palma y Barcelona, el palacio de la Signoria de Florencia o el de los Dux de Venecia, o el castillo de Bellver en Mallorca.
La escultura gótica está definida por el interés hacia la naturaleza manifestado por los artistas. Conserva el carácter monumental y grandioso de herencia románica pero las figuras están dotadas de mayor expresividad, abandonando la deshumanización. Ahora reflejan sentimientos y la Virgen y el Niño dialogan mientras que el Crucificado se retuerce de dolor. Este afán expresivo llevará al artista gótico a interesarse por la anécdota y lo secundario, tratando en ocasiones lo satírico incluso lo obsceno.
Podemos hablar de varias etapas en el desarrollo escultórico del Gótico, siendo la primera de composiciones grandiosas y claras, con escasos pliegues angulosos en los ropajes. A mediados del siglo XIV las figuras se hacen más alargadas y aumentan las curvas, especialmente en los ropajes. Ya en el siglo XV encontramos cierta reacción hacia la curva y la figura humana se hace más naturalista, convirtiéndose los rostros en auténticos retratos. En el relieve se introduce el paisaje hacia el siglo XV.
Las escenas y figuras continúan decorando portadas y capiteles pero ahora se incorporan los retablos, sillerías de coro y sepulcros, siendo en estos lugares donde la escultura gótica alcanzará su punto culminante.
Debido al escaso desarrollo del muro, la pintura gótica tiene su primera ubicación en las vidrieras y en las miniaturas de los códices. Este primer estilo se denomina Lineal ya que manifiesta una especial atracción hacia las líneas que definen los contornos. El Gótico Lineal abarca todo el siglo XIII y los comienzos del XIV momento en el que se desarrolla un nuevo estilo llamado Gótico Italiano donde las escuelas de Siena - con Duccio, Simone Martini y los Lorenzetti- y Florencia -donde destaca la figura de Giotto, verdadero precursor del Renacimiento- alcanzan cotas sublimes. Gracias al desarrollo económico y la proliferación de gremios que compiten en la decoración de sus capillas se produce un importante auge de la pintura. A finales del siglo XIV se desarrolla el Estilo Internacional donde las influencias italianas se funden con las francesas y flamencas, obteniendo más que interesantes resultados. Durante el siglo XV dos regiones incorporarán fundamentales aportaciones a la pintura, abandonando el estilo gótico y acercándose al Renacimiento: Italia donde se desarrolla el Quattrocento y Flandes donde la pintura flamenca aporta grandes dosis de realismo y detallismo.

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Guerra Fría

1 INTRODUCCIÓN

Guerra fría, disputa que enfrentó después de 1945 a Estados Unidos y sus aliados, de un lado, y al grupo de naciones lideradas por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), del otro. No se produjo un conflicto militar directo entre ambas superpotencias, pero surgieron intensas luchas económicas y diplomáticas. Los distintos intereses condujeron a una sospecha y hostilidad mutuas enmarcadas en una rivalidad ideológica en aumento.

2 ANTECEDENTES

Estados Unidos y Rusia iniciaron sus enfrentamientos en 1917, cuando los revolucionarios tomaron el poder, creando la Unión Soviética, y declararon la guerra ideológica a las naciones capitalistas de Occidente. Estados Unidos intervino en la Guerra Civil rusa enviando unos 10.000 soldados entre 1918 y 1920 y después se negó a reconocer el nuevo Estado hasta 1933. Los dos países lucharon contra Alemania durante la II Guerra Mundial, pero esta alianza comenzó a disolverse en los años 1944 y 1945, cuando el líder ruso Iósiv Stalin, buscando la seguridad soviética, utilizó al Ejército Rojo para controlar gran parte de la Europa Oriental. El presidente estadounidense Harry S. Truman se opuso a la política de Stalin y trató de unificar Europa Occidental bajo el liderazgo estadounidense. La desconfianza aumentó cuando ambas partes rompieron los acuerdos obtenidos durante la Guerra Mundial. Stalin no respetó el compromiso de realizar elecciones libres en Europa Oriental. Truman se negó a respetar sus promesas de envío de indemnizaciones desde la Alemania derrotada para ayudar a la reconstrucción de la Unión Soviética, devastada por la guerra.

3 MANIOBRAS Y CONTRAMANIOBRAS

Los funcionarios estadounidenses, preocupados por la presión soviética en Irán y Turquía, interpretaron un discurso de 1946 realizado por Stalin como la declaración de la guerra ideológica a Occidente. En 1947 el presidente propuso la denominada Doctrina Truman, que tenía dos objetivos: enviar ayuda estadounidense a las fuerzas anticomunistas de Grecia y Turquía, y crear un consenso público por el cual los estadounidenses estarían dispuestos a combatir en un supuesto conflicto. Alcanzó ambos objetivos. Ese mismo año, el periodista Walter Lippmann popularizó el término Guerra fría en un libro así titulado. En el Congreso estadounidense hubo una serie de interrogatorios a los que se dio gran publicidad sobre las actividades procomunistas en Estados Unidos. El investigador más conocido, el senador Joseph Raymond McCarthy, dio nombre a una era de intenso anticomunismo. En 1948 los Estados Unidos lanzaron el Plan Marshall (Programa de Recuperación Europea), dotado de 13.000 millones de dólares para reconstruir Europa Central y Occidental. Cuando Stalin respondió aumentando su control sobre Europa Oriental y amenazando la posición de Occidente en Alemania, Truman ayudó a crear una alianza militar —la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)— y a establecer una Alemania Occidental independiente.

La Guerra fría aumentó en los años 1949 y 1950, cuando los soviéticos llevaron a cabo su primera explosión de una bomba atómica y los comunistas de China conquistaron todo el país. Éstos firmaron una alianza con Stalin, pero Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo régimen. En Japón, entonces bajo control estadounidense, se aceleró el desarrollo económico para luchar contra el comunismo asiático. Cuando Corea del Norte, comunista, invadió Corea del Sur en 1950, Truman envió al ejército estadounidense a la acción. El conflicto, conocido como guerra de Corea, concluyó tres años después con una tregua que dejó la frontera anterior a la guerra. En 1953 Stalin murió y Truman abandonó su cargo, pero ambas partes siguieron su lucha por Europa. La URSS intentó proteger a la Alemania Oriental comunista de una importante pérdida de población construyendo el que pasaría a ser denominado Muro de Berlín en 1961. Cada superpotencia también intentó influir en las nacientes naciones de Asia, África, Oriente Próximo y Latinoamérica. En América del Sur, el Caribe y en América Central tanto los movimientos insurgentes como los permanentes golpes de Estado estuvieron, muchas veces, enmarcados en este conflicto. La Doctrina de la Seguridad Nacional surgida en la década de 1960 influyó en toda Sudamérica, produciendo permanentes violaciones de los derechos humanos. En 1962 surgió una grave crisis cuando la URSS instaló misiles en Cuba, por aquellos años su nuevo aliado. El presidente John Fitzgerald Kennedy amenazó con represalias nucleares y los soviéticos retiraron los misiles a cambio de la promesa de aquél de no invadir Cuba. La crisis de los misiles produjo desencuentros en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Calmados por esta crisis, los soviéticos también se debilitaron cuando los dirigentes chinos se separaron de Moscú y los europeos del Este comenzaron a mostrar su descontento. El nacionalismo demostraba ser más fuerte que el comunismo. Mientras tanto, Estados Unidos estaba luchando en la guerra de Vietnam, sangrienta acción militar en un fallido esfuerzo por conservar Vietnam del Sur. Además, la superioridad económica de posguerra de Estados Unidos fue retada por Japón y Alemania Occidental (República Federal de Alemania). Hacia 1973 las dos superpotencias enfrentadas acordaron una política de distensión; fue un intento de detener la costosa carrera armamentista y frenar su competencia política, militar y económica en el Tercer Mundo. Sin embargo, la distensión duró hasta 1980, cuando tropas soviéticas invadieron Afganistán para salvar el régimen marxista gobernante. El recién elegido presidente estadounidense Ronald Reagan inició una gran concentración de armas y nuevos retos para los grupos apoyados por los soviéticos en las naciones emergentes.

4 FIN DE LA GUERRA FRÍA

En 1985 Mijaíl Gorbachov, representante de una nueva generación de líderes soviéticos, llegó al poder en la URSS. Él y Reagan acordaron reducir la presencia de las superpotencias en Europa y moderar la competencia ideológica en el mundo entero. Las tensiones se redujeron cuando se retiraron las tropas soviéticas de Afganistán. A principios de la década de 1990 Gorbachov cooperó en gran medida con los esfuerzos militares estadounidenses para derrotar la agresión de Irak en Oriente Próximo. La Guerra fría terminó en Europa cuando las recién liberadas naciones de Europa Oriental eligieron gobiernos democráticos y se unificó Alemania, se detuvo la carrera armamentista y la competencia ideológica cesó al ponerse en duda el comunismo. El presidente estadounidense George Bush declaró la necesidad de un ‘nuevo orden mundial’ para sustituir la rivalidad de las superpotencias que había dividido el mundo y alimentado la Guerra fría.

En mayo de 1997, tuvo lugar la firma de un acuerdo histórico entre Rusia, presidida por Borís Yeltsin, y la OTAN, cuyo secretario general era el español Javier Solana, que permitía la ampliación de este organismo a los países del antiguo bloque soviético sin que aquel Estado lo considerase un acto hostil. Dicho acuerdo, recogido en el Acta fundacional sobre las relaciones mutuas de cooperación y seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa (ratificado el 27 de mayo en París), suponía que dicho organismo y dicho Estado dejaban de considerarse adversarios, razón por la cual numerosos analistas lo consideraron el fin definitivo de la Guerra fría.

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La Edad Moderna

1 INTRODUCCIÓN
Edad moderna, periodo histórico que, según la tradición historiográfica europea y occidental, se enmarca entre la edad media y la edad contemporánea. La edad moderna, como convencionalismo historiográfico —así como las connotaciones del término moderno, utilizado por primera vez por el erudito alemán de finales del siglo XVII Cristophorus Cellarius—, responde en su origen a una concepción lineal y optimista de la historia y a una visión eurocentrista del mundo y del desarrollo histórico. A pesar de ser aceptada comúnmente en los medios académicos occidentales como marco referencial, será objeto de una amplia reflexión entre los historiadores a lo largo del siglo XX en torno a su amplitud y sus límites cronológicos, sus escenarios geográficos, su alcance semántico y los fundamentos de la modernidad, entre sus aspectos esenciales.
2 LOS LÍMITES ESPACIALES Y CRONOLÓGICOS DEL MUNDO MODERNO
El prisma eurocentrista desde el que se concibe la edad moderna es la consecuencia de la valoración que el pensamiento europeo-occidental ha hecho de unos procesos básicos y característicos de la cristiandad occidental a lo largo de un dilatado periodo de tiempo. En este sentido, la geografía de la modernidad estará delimitada por Europa, concretamente Europa occidental, y por la magnitud de la expansión de su civilización desde el inicio de los tiempos modernos.
Pero la conceptualización del mundo moderno y sus límites espaciales y cronológicos son objeto de diferentes aproximaciones desde la propia historiografía de Europa occidental. La historiografía tradicional francesa, por su lado, considera que la edad moderna transcurre entre los siglos XVI y XVIII, situando sus comienzos en torno a la caída de Constantinopla en 1453, al descubrimiento de América en 1492 y al fenómeno cultural del renacimiento, en tanto que emplaza su final en el derrumbamiento de la vieja monarquía y el proceso revolucionario iniciado en 1789 (Revolución Francesa), con el que se iniciaba la contemporaneidad. En cambio, en la historiografía anglosajona el término ‘moderno’ hace referencia a un periodo más prolongado y móvil. En consecuencia, la duración de los tiempos modernos tradicionalmente se ha situado tras el renacimiento, hacia el año 1600, y su final tiende a prolongarse en el tiempo hasta el siglo XX. La delimitación de su ocaso puede variar según las diferentes historiografías, en virtud del propio ritmo histórico de cada pueblo: por ejemplo, en 1848, en las naciones de Europa central; o en 1917 para Rusia.
De cualquier modo, y aunque la historiografía occidental ha tendido a situar la edad moderna entre los siglos XVI y XVIII, la consideración de acontecimientos puntuales de singular relieve en modo alguno son significativos sin la valoración de los procesos de cambio a nivel estructural en el devenir de las sociedades. Así, los inicios de la edad moderna difícilmente pueden ser comprensibles sin atender al despertar del mundo urbano en Occidente desde el siglo XIII, al clima de intenso debate religioso que preludia la Reforma iniciada en el siglo XVI, a los primeros síntomas de cambio en los comportamientos de la economía hacia formas precapitalistas o al proceso de conformación de los primeros estados modernos desde finales del siglo XV. Del mismo modo, el final de la edad moderna habrá de ser igualmente flexible en virtud de los procesos constitutivos de la quiebra y desintegración del Antiguo Régimen, cuya transición tendrá un ritmo y una duración variable según las diferentes realidades históricas de cada pueblo, y que grosso modo podemos dilatar desde finales del siglo XVIII hasta el siglo XIX, y aún en algunos casos hasta el propio siglo XX. En consecuencia, las transiciones hacia la modernidad y hacia el fin de la misma diluyen sus límites tanto en el medievo como en la contemporaneidad.
3 LOS RASGOS ESENCIALES DE LA MODERNIDAD
La modernidad en su origen y en su esencia es un fenómeno europeo, pero la emergencia, extraversión y expansión de Europa le conferirán una dimensión mundial, a través de la presencia y la interacción de los europeos con otras civilizaciones de ultramar.
Como fenómeno esencialmente europeo los rasgos de la modernidad ilustran unas pautas de cambio profundo en la configuración del universo social, no sin variaciones según los diferentes pueblos de Europa. En el ámbito de las creencias, el hecho más elocuente del inicio de la modernidad es la quiebra de la unidad cristiana en Europa central y occidental, precedido del agitado caldo de cultivo de las herejías y las contestaciones críticas a la Iglesia romana en la baja edad media y que culmina en la Reforma protestante y el inicio de un largo ciclo de las guerras de Religión desde principios del siglo XVI. Asimismo, la secularización del saber, la consolidación de la ciencia y el avance del librepensamiento, basados en el pilar de la razón, generarán actitudes críticas hacia las religiones reveladas.
Estos cambios en la atmósfera cultural y su manifestación en los avances tecnológicos revolucionarán los hábitos materiales de las sociedades europeas y su visión y relación con el entorno a escala planetaria. Los nuevos inventos, en la navegación y en el campo militar, por citar dos ejemplos, facilitarán los descubrimientos geográficos y la apertura de nuevas rutas de navegación hacia los mercados de Extremo Oriente y hacia el Nuevo Mundo. En un plano más amplio, el nuevo marco cultural perfilado en el renacimiento y el humanismo generarán un escenario en el desarrollo del saber donde el hombre ocuparía un lugar central, cuya proyección alcanzaría su más elocuente forma de expresión en el espíritu de la Ilustración en el siglo XVIII y la configuración de Europa como paradigma de la modernidad.
Desde una perspectiva socioeconómica, la lenta pero progresiva implantación de formas protocapitalistas, vinculadas al desarrollo del mundo urbano desde los siglos XII y XIII, y el creciente peso de la actividad mercantil y artesanal en unas sociedades todavía agrarias, irán definiendo los rasgos de la sociedad capitalista. Aquellas transformaciones económicas transcurrirán paralelas al proceso de expansión de la actividad económica de los europeos en otros mercados mundiales, bien ejerciendo unas relaciones de explotación sobre sus dependencias coloniales o bien en un plano más igualitario, en primera instancia, en otras áreas del globo, como expresión de la emergencia mundial de las potencias europeas. Asimismo, conviene observar la traslación del eje de la actividad económica, y también geopolítica, desde el Mediterráneo, que no obstante seguirá jugando un papel crucial en la historia de los europeos en su relación con ultramar, hacia el Atlántico.
Las transformaciones económicas transcurrieron parejas e indisociables a ciertos cambios en la estructura social del Antiguo Régimen. Entre éstos, el protagonismo de nuevos grupos sociales muy dinámicos en su comportamiento, tradicionalmente asimilados al complejo concepto de burguesía, los cuales recurrirán a distintas estrategias tanto de corte reformista como revolucionario para su promoción social y política y la salvaguardia de sus intereses económicos. Movimientos que no conviene simplificar y superponer a otros fenómenos sociales que atañen a otros sectores de la población, tanto agraria como urbana, de carácter más revolucionario, como se pueden observar en el siglo XVII en el marco de la revolución inglesa; o las estrategias de los grupos tradicionales de poder para frenar o neutralizar esos movimientos mediante la cooptación de esa burguesía emergente o mediante el recurso a prácticas represivas. De cualquier modo, estas pautas de transformación social conducirían con mayor o menor celeridad y con las peculiaridades propias de cada sociedad a la antesala del ciclo de revoluciones burguesas que se iniciaría desde finales del siglo XVIII y que supondría, en términos generales, el desmantelamiento del Antiguo Régimen.
Desde la perspectiva política, el fenómeno más relevante es la configuración del Estado moderno, las primeras monarquías nacionales, las cuales se irán abriendo paso a medida que se diluya la idea medieval de imperio cristiano a lo largo de las luchas de religión del siglo XVI. El nacimiento del Estado moderno concretará la expresión de nuevas formas en la organización del poder, como la concentración del mismo en el monarca y la concepción patrimonialista del Estado, la generación de una burocracia y el crecimiento de los instrumentos de coacción, mediante el incremento del poder militar, o la aparición y consolidación de la diplomacia, conjuntamente al desarrollo de una teoría política ad hoc. Fórmulas que culminarían en el Estado absolutista del siglo XVII o en los despotismos ilustrados del siglo XVIII, pero que no pueden ocultar la complejidad de la realidad política europea y el desarrollo de modelos de gobierno alternativos, como las formas parlamentarias que se fueron implantado desde el siglo XVII en Inglaterra, y que vaticinan en la práctica y en sus teorizaciones el posterior desarrollo del liberalismo.
En su dimensión internacional, la emergencia y la configuración de la Europa moderna perfilará una nueva visión y una inédita actitud hacia el mundo, y en esa perspectiva la modernidad implica el inicio de los encuentros, y también desencuentros, con otras civilizaciones a lo largo del globo.
Los descubrimientos geográficos y las nuevas posibilidades habilitadas por las innovaciones técnicas transformarán radicalmente la visión que del mundo tendrían los europeos. Un cambio de actitud que conjuntamente con las transformaciones socioeconómicas, culturales y políticas llevará a los europeos a expresar su extraversión hacia ultramar y concretar en el plano internacional la emergencia de Europa. En ese proceso, los europeos entrarán en contacto con otros mundos y con otras civilizaciones, no siempre con un ánimo dialogante, sino con la pretensión de imponer sus formas de civilización, o dicho de otro modo, con la intención de crear otras Europas, siempre que encontraran las circunstancias adecuadas para hacerlo. Es cierto que en el caso de América, el Nuevo Mundo se convirtió en el punto de destino de las utopías del viejo continente, pero en el plano general de la política europea hacia estas áreas, como más adelante ocurriría con la expansión europea por otros continentes, se plantearía en términos de desigualdad en favor de las metrópolis europeas.
Por último, la emergencia y la progresiva hegemonía mundial europea acabaría influyendo en el desarrollo de las relaciones internacionales, en la misma proporción que su expansión por el globo, aún lejos a finales del siglo XVIII de lo que sería la culminación de las prácticas imperialistas y de la hegemonía europea en vísperas de la I Guerra Mundial. La crisis del universalismo imperial y pontificio (la Christianitas medieval) entre los siglos XIV y XVI dejará paso a una nueva realidad internacional europea definida por el protagonismo de los estados modernos, la pluralidad de los estados soberanos, y la configuración del ‘sistema de estados europeos’, cuya acta de nacimiento bien puede datarse en la Paz de Westfalia de 1648. Los estados, y concretamente las grandes monarquías europeas de los siglos XVII y XVIII, serán el elemento predominante en las relaciones internacionales de la edad moderna y al designio de éstos quedará relegadas la suerte de las posesiones europeas de ultramar y las posibilidades de penetración en otros mercados extraeuropeos.
4 CAMBIOS Y PERMANENCIAS EN EL MUNDO MODERNO
Buena parte de la historiografía modernista sigue manteniendo una división trifásica de la evolución de dicho periodo histórico, aunque introduciendo matices y observaciones que se han ido suscitando a medida que se ha ido revisando la historiografía tradicional occidental. En este sentido, se distingue un primer periodo, ajustado a un “largo siglo XVI”, entre mediados del siglo XV y las últimas décadas del siglo XVI, de nacimiento de los tiempos modernos y en el que se comienzan a manifestar con notoria claridad los rasgos de la nueva época y la disolución del mundo medieval; un periodo de reajuste y crisis, entre las últimas décadas del siglo XVI y las décadas centrales de la segunda mitad del siglo XVII, marcado por tensiones sociales y económicas de desigual impacto en los diferentes estados, reajustes en la correlación de fuerzas entre las potencias europeas a lo largo de la guerra de los Treinta Años, y de cambios importantes en las fórmulas de organización del poder en los estados; y una tercera etapa, iniciada en las décadas finales del siglo XVII hasta las últimas décadas del siglo XVIII, con el inicio del ciclo revolucionario, caracterizado por la recuperación económica y demográfica, aunque en algunos casos perdurará el estancamiento, el desarrollo del espíritu de la Ilustración y la consolidación de dos modelos políticos (el despotismo o el absolutismo ilustrado) y la monarquía parlamentaria inglesa, junto a otros factores indicativos de cambio en términos político-ideológicos, como la Independencia estadounidense y la Revolución Francesa, o en términos socioeconómicos a raíz de las primeras manifestaciones de la industrialización en Inglaterra.
Pero en la consideración crítica de los cambios y los rasgos de la modernidad se ha de ser extremadamente cauteloso al estudiar las diferentes realidades históricas de los pueblos y los estados, considerando su propia idiosincrasia y su propio ritmo evolutivo, tanto dentro como fuera del ámbito europeo. Y asimismo, se ha de considerar el alcance social de los cambios y la inercia de las permanencias, puesto que a lo largo de la edad moderna es mucho más lo que permanece que lo que cambia respecto a la edad media, si apreciamos la estructura y los comportamientos demográficos, la naturaleza agraria de las sociedades europeas, o la naturaleza de las relaciones sociales en el marco de la sociedad estamental. La misma apreciación se puede plantear para definir los límites de la edad moderna y el inicio de la contemporaneidad en virtud de la pervivencia del Antiguo Régimen, a raíz de las pautas de cambio y continuidad en las esferas económica, social, político-ideológica y cultural, en los diferentes pueblos y dentro de las mismas sociedades nacionales.

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agosto 23, 2010

Patrimonio


¿Qué es el Patrimonio?
Según el derecho romano patrimonium es el “bien heredado, que se transmite de padres y madres a hijos”.
Una manera general de designarlo es como Patrimonio de la Humanidad Cultural y Natural que está formado por los monumentos, conjuntos, parajes naturales y formaciones geológicas que poseen un valor histórico, artístico, científico y/o medioambiental, a los cuales la Humanidad otorga un valor especial y los hace objeto de una protección específica.
El concepto de Patrimonio de la Humanidad fue reconocido oficialmente por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO) de París en 1972 y entró en vigor en 1975.
Una convención internacional fija el marco administrativo y financiero para la protección del “Patrimonio de la Humanidad
La inscripción como Patrimonio de la Humanidad se decide por un comité de la UNESCO, se crean dos listas: Bienes del Patrimonio de la Humanidad y Bienes en peligro.
Las primeras listas se establecieron en 1979, los nombres deben representar la diversidad cultural y natural del mundo, de las religiones y de los lugares. Hay cerca de 500 bienes, el 80% de los cuales son culturales.
Aparte de su simbolismo, los lugares protegidos poseen también un valor de mercado: atraen visitantes (hasta el punto de poner a veces en peligro su valor patrimonial) y se han convertido en lugares privilegiados del sistema turístico internacional.

¿Posee clasificaciones?
Se distingue el Patrimonio Natural del Cultural
I.- Patrimonio Natural
Está constituido por la variedad de paisajes que conforman la flora y fauna de un territorio.
El patrimonio natural lo constituyen las reservas de la biosfera, los monumentos naturales, las reservas y parques nacionales, y los santuarios de la naturaleza.

II.- Patrimonio Cultural
Lo constituyen los bienes culturales que la historia le ha legado a una nación y aquellos que en el presente se crean y a los que la sociedad les otorga una especial importancia histórica, científica, simbólica o estética. Es la herencia recibida de los antepasados y el legado que se deja a las generaciones futuras: aquello que es testimonio de su existencia, visión de mundo, formas de vida y de su manera de ser.
El Patrimonio Cultural se divide en dos tipos: Tangible e Intangible.

1.- Patrimonio Tangible: Es la expresión material de las culturas. Se puede clasificar en Mueble e Inmueble.
1.1.- Patrimonio Tangible Mueble: Está constituido por los objetos arqueológicos, históricos, artísticos, etnográficos, tecnológicos, religiosos y aquellos de origen artesanal o folklórico que constituyen colecciones importantes para las ciencias, la historia del arte y la conservación de la diversidad cultural del país.
Entre ellos están las obras de arte, libros manuscritos, documentos, artefactos históricos, grabaciones, fotografías, películas, documentos audiovisuales, artesanías y otros objetos de carácter arqueológico, histórico, científico y artístico.
1.2.- Patrimonio Tangible Inmueble: Lo constituyen los lugares, sitios, edificaciones, obras de ingeniería, centros industriales, conjuntos arquitectónicos, zonas típicas y monumentos de interés o valor relevante desde el punto de vista arquitectónico, arqueológico, histórico, artístico o científico, reconocidos y registrados como tales.
Estos bienes culturales inmuebles son obras o producciones humanas que no pueden ser trasladadas de un lugar a otro, ya sea porque son estructuras –como un edificio- o porque están en inseparable relación con el terreno –como un sitio arqueológico-.
En Chile, existe la ley Monumentos Nacionales (Decreto Ley No 651 de 1925, y Ley No 17.288 de 1970).

2.- Patrimonio Intangible: Está constituido por aquellos elementos inmateriales de los grupos humanos, como poesía, ritos, modos de vida, medicina tradicional, religiosidad popular y las tecnologías tradicionales de nuestra tierra.

IDH

¿QUÉ ES EL DESARROLLO HUMANO?

El Concepto: Se entiende por Desarrollo Humano el proceso de ampliación de las capacidades de las personas. Este proceso implica asumir, entre otras cosas, que el centro de todos los esfuerzos del desarrollo deben ser siempre las personas y que estas deben ser consideradas no sólo como beneficiarios sino como verdaderos sujetos sociales.


POR ELLO SE DICE QUE EL DESARROLLO HUMANO ES EL DESARROLLO DE LA GENTE, PARA LA GENTE Y POR LA GENTE.

Esta forma de mirar el desarrollo de los países, elaborado por el PNUD en 1990, representa un enfoque "normativo" en el sentido que más allá de constatar cómo son las cosas en una sociedad dada, se preocupa por señalar cómo estas debieran ser a la luz de los principios fundamentales de los derechos humanos considerados de manera amplia como derechos políticos, económicos y sociales.

El Desarrollo Humano incluye considerar integralmente seis factores principales:

1. Equidad: Igualdad de oportunidades para todos. Especial énfasis se pone en la equidad del Desarrollo Humano entre Hombres y Mujeres, diversos grupos sociales, y territorial.

2. Potenciación: Libertad de la personas para incidir, en su calidad de sujetos del desarrollo, en las decisiones que afectan sus vidas.

3. Cooperación: Participación y pertenencia a comunidades y grupos como modo de enriquecimiento recíproco y fuente de sentido social.

4. Sustentabilidad: Satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer las posibilidades de satisfacción de las mismas por parte de las generaciones futuras.

5. Seguridad: Ejercicio de las oportunidades del desarrollo en forma libre y segura con la confianza de que éstas no desaparecerán súbitamente en el futuro.

6. Productividad: Participación plena de las personas en el proceso de generación de ingresos y en el empleo remunerado.

Para potenciar estos factores los países, regiones o comunas deben orientar sus estrategias de desarrollo hacia la progresiva creación de un ambiente económico, social, político y cultural que potencie las capacidades individuales y sociales.

El Indice de Desarrollo Humano
El Desarrollo Humano es una nueva manera de analizar el desarrollo de los países. Este nuevo enfoque significó trasladar la "medida del éxito" de una sociedad desde la mera evaluación del desempeño económico hacia la forma en que ese desempeño se traduce en mayores oportunidades y capacidades de las personas en todos los ámbitos de su vida.

Este cambio de foco hizo necesario el diseño de un instrumento que pudiera dar cuenta de esa relación y que de alguna manera compitiera con las clásicas mediciones económicas del progreso. Este es el Indice de Desarrollo Humano (IDH).

Características del Indice de Desarrollo Humano.

Resulta claro que un concepto tan complejo no puede ser operacionalizado en toda su extensión. Por ello, el IDH pretende aproximarse sólo a aquellas dimensiones más esenciales y para las cuales existan datos disponibles y comparables.

EL INDICE NO ES EL CONCEPTO

Como se ha dicho: las necesidades de las personas suelen ser mútiples y cambiar en el tiempo. Existen, sin embargo, algunas condiciones básicas y que son comunes a todas las sociedades y en todo tiempo: tener una vida larga y sana; poseer los conocimientos necesarios para comprender y relacionarse reflexivamente con el entorno social y poseer los ingresos suficientes para acceder a un nivel de vida decente. Estas son las dimensiones que, en base a diversos indicadores específicos, pretenden ser captadas por el IDH.


¿Para qué sirve un Indice como el IDH?

Un índice como el IDH permite:

A) Tener una mirada resumida del nivel de logro en Desarrollo Humano de cada país, región o comuna, en tres dimensiones (salud, educación e ingresos) que, generalmente, se analizan por separado.

B) Dado su carácter normativo, es decir, su comparación con una meta ideal a alcanzar, permite analizar qué tan lejos se encuentra cada país, región o comuna de la meta y cuál es la envergadura de los desafíos.

C) Al mismo tiempo permite comparar unidades (países, regiones o comunas) a objeto de identificar cuáles presentan menores niveles de logro y requieren por ello una atención preferente.

D) Aparte del valor sintético del IDH, este instrumento puede tambien "abrirse" en sus dimensiones componentes. Con ello es posible saber, dentro de cada país, región o comuna, cuál es el logro en cada una de las tres dimensiones. Con ello es posible orientar aún con mayor precisión al análisis de los avances y de los desafíos.

E) Finalmente, el IDH es una herramienta útil para generar debate público. En efecto, el IDH pretende ser punto inicial de una conversación social más amplia. La idea es que, a la luz de los resultados que el índice arroje, el debate público se interroge acerca de las causas, las consecuencias y las estrategias posibles de implementar con miras a incrementar el nivel de desarrollo humano alcanzado.

EL IDH ES SÓLO LA "PUERTA DE LA CASA:"NADIE QUE QUIERA REALMENTE CONOCER "LA CASA" (LA REALIDAD DEL DESARROLLO HUMANO), SE QUEDARÍA SÓLO EN LA PUERTA. SIN EMBARGO, PARA ENTRAR A LA CASA LO MEJOR ES USAR LA PUERTA".


El IDH especial para Chile

El IDH usado internacionalmente, diseñado para comparar 178 países en el mundo, se construyó sobre la base de un perfil de desarrollo promedio y para realidades muy diversas en términos de disponibilidad de estadísticas. En consecuencia, resulta menos útil cuando es usado para mirar al interior de un país como Chile que muestra un nivel de desarrollo humano comparativamente alto. Es por ello que el PNUD ha optado por adaptar las metodologías propuestas internacionalmente a la realidad propia de Chile, manteniendo la lógica del IDH original.

Agregando nuevas variables y sustituyendo otras, se ha calculado un Indice de Desarrollo Humano especial para Chile. El IDH especial para Chile constituye una herramienta mucho más exigente con la cual evaluar los logros de las regiones y de las comunas y por ello se adecua mejor a las propias metas y exigencias que Chile está en condiciones de imponerse.



www.desarrollohumano.cl

agosto 12, 2010

religiones


Los Germanos



•Los germanos según Tácito•
“Cuando la lucha se ha establecido, es deshonra para el jefe (princeps) ser sobrepasado en valor por sus seguidores, y para éstos, no igualar en valor a aquél. Es infamia y baldón para toda la vida el retirarse a salvo de un combate en que ha muerto el jefe. El defenderlo y guardarlo, y unir cada cual sus propias hazañas a la gloria de aquel, es para ellos el principal juramento (sacramentum). Los príncipes luchan por la victoria; sus compañeros (comites) por el príncipe. Si la ciudad donde han nacido se enerva con una temporada de larga paz y calma, la mayor parte de los jóvenes nobles se dirigen a las naciones que entonces están en guerra, pues a esta raza es ingrato el reposo, y entre las vicisitudes de la guerra encuentran campo para esclarecere [demostrarse]. Además, sólo así, con la bélica violencia, pueden mantener una gran comitiva, pues de la liberalidad de su caudillo uno saca el caballo más belicoso, otro la frámea hecha ilustre por la sangre y la victoria. En lugar de estipendio[sueldo] tienen unos banquetes grandes y abundantes, aunque desaliñados; ostentación que proviene de sus combates y rapiñas. Y no se deciden tan fácilmente a arar la tierra esperando la cosecha, como a hostilizar al enemigo y a exponerse a las heridas; además, les parece holgazanería y flojedad adquirir con sudor lo que se puede lograr a costa de sangre”.
Tácito, Germania, fragmento libro XIV, 98 D. C., trad. de Héctor Herrera C.

•Los germanos según Tácito•
"... Eligen algunas veces por príncipes algunos de la juventud, ya sea por su insigne nobleza, o por los grandes servicios y merecimientos de sus padres; y éstos se juntan con los más robustos, y que por su valor se han hecho conocer y estimar; y ninguno de ellos se avergüenza de ser camarada de los tales y de que se los vea entre ellos; antes hay en la compañía grados, los cuales son discernidos por parecer y juicio del que siguen. Los compañeros del príncipe procuran por todas las vías alcanzar el primer lugar cerca de él; y los príncipes ponen todo su cuidado en tener muchos y muy valientes compañeros; el andar siempre rodeados de una cuadrilla de mozos escogidos es su mayor dignidad y son sus fuerzas; que en la paz les sirve de honra y en la guerra de ayuda y defensa. Y el aventajarse a los demás en número y valor de los compañeros, no solamente les da nombre y gloria con su gente, sino también con las ciudades comarcanas; porque éstas procuran su amistad con embajadas, y los hombres con dones; y muchas veces basta la fama para acabar las guerras, sin que sea necesario llegar a ellas. De manera que el príncipe pelea por la victoria y los compañeros por los príncipes. Cuando su ciudad está largo tiempo en paz y ociosidad, muchos de los mancebos nobles de ella se van a otras naciones donde saben que hay guerra, porque esta gente aborrece el reposo, y en las ocasiones de mayor peligro se hacen más fácilmente hombres esclarecidos
Y los príncipes no pueden sustentar aquél acompañamiento grande que traen sino con la fuerza y con la guerra: porque de la liberalidad de su príncipe sacan ellos, el uno un buen caballo, y el otro una framea victoriosa y teñida en la sangre enemiga. Y la comida y banquetes grandes, aunque mal ordenados, que les hacen cada día, les sirven para sueldo. Y esta liberalidad no tienen de qué hacerla sino con guerra y robos. Es fuerza ser enemigo de los enemigos del padre o pariente, y amigo de sus amigos..."
Tácito,"De las costumbres, sitio y pueblos de la Germania” (fragmento) S. I D.C., trad. de C. Coloma.

•Respecto a los visigodos en España•
“…después de la conversión de Recaredo al Crisrtianismo, en 587, los godos se incorporan de forma indisoluble a la tradición histórica española (…) Su conversión les vale inmediatamente un prejuicio favorable. Bajo Recaredo y Sisebuto, en los cuadros hispánicos se observa la ‘conciencia y la voluntad de una síntesis creadora’ que en seguida conduce a realizaciones duraderas: códigos de leyes del siglo VII, el establecimiento de asambleas tan originales como los Concilios de Toledo en el corazón de las instituciones del reino y, por último, el nacimiento de una nueva doctrina de la realeza, fundada en la unción real (…) La España goda legó a Europa muchas de las ideas fundamentales en torno a las que se construyó la civilización medieval (…) Pero Hinojosa y Sánchez Albornoz han demostrado la importancia de los elementos germánicos en el desarrollo institucional: gardingis que forman el comitatus real, saiones que ejecutan las órdenes, y por último, tradiciones de derecho privado. Hasta el siglo XI, España vivió de los recuerdos dejados por el reino católico de Toledo y recogió piadosamente estos restos de herencia germánica (…) La península [Ibérica] tuvo la misma admiración de la Galia por la nueva antroponimia: mezclados con algunos elementos iberovascos, los nombres germánicos dominan absolutamente en la España medieval”.
Lucien Musiet, Las Invasiones, 1982, pp. 134-135.

•Respecto a los francos•
“…para todo este conjunto [la Galia merovingia] se impuso lentamente un nombre nacional común, tomado únicamente de los francos: Francia. Utilizado por los autores de la Baja Antigüedad [Temprana Edad Media] para designar la región de la Germania ocupada por los francos, a partir de mediados del siglo VI designa la parte norte de la Galia, efectivamente dominada por los francos, y luego, bajo la pluma de algunos autores exteriores al país, el conjunto del reino merovingio (…)
En los siglos VII y VIII el sentimiento de la nacionalidad ‘étnica’ es sustituido por el de una nacionalidad ‘regional’: más que franco o romano, se es austrasiano, neustriano, borgoñón o aquitano. Sin duda, las aportaciones germánicas de la época de las invasiones no se hallan desligadas de estas actitudes; su éxito también señala el triunfo de la fusión.
Las clases dirigentes, a finales del siglo VI (…) estaban fundidas en una verdadera unidad, basada en el género de vida y en la civilización material, unidad sellada por la identidad de fe y numerosos matrimonios mixtos. El hecho fundamental es la adopción por la clase superior germánica del género de vida de los propietarios rurales galorromanos (…) El fisco real, inmensamente rico, distribuyó villas por centenares entre la aristocracia franca, en el siglo VI y sobre todo en el VII”.
Lucien Musiet, Las Invasiones, 1982, pp. 140-141.

•Respecto a los visigodos en España•
“…la separación de visigodos e hispano-rromanos no se pudo mantener y, gradualmente, se fundieron las costumbres, las instituciones y las poblaciones. El rey Recaredo (586 – 601), tal vez el más importante de los reyes visigodos, reconoció la validez de los matrimonios entre visigodos e hispano-rromanos; empezó a aplicar algunas leyes romanas a la administración y la justicia visigodas, y extendió, a su vez, la legislación visigoda a los súbditos hispano-rromanos; durante su reinado se inició la fusión de la lengua visigoda y la latina. Más importante aún fue el hecho de que Recaredo se convirtiera al catolicismo. Su ejemplo fue luego seguido por la mayor parte de los godos.
La monarquía visigoda tenía carácter electivo. El rey era elegido por los grandes del reino. El rey ejercía el poder político, militar y judicial. Su voluntad era ejecutada por los duques y condes, que eran funcionarios de la monarquía.
Después de la conversión del rey Recaredo al catolicismo, la Iglesia adquirió gran importancia política. Los concilios se transformaron en asambleas nacionales en que participaban, fuera de los obispos, también los grandes del reino. Los asuntos eclesiásticos siguieron siendo determinados por los obispos; pero todos los demás asuntos eran resueltos por los obispos y los grandes conjuntamente.
El reino visigodo de España fue el primer reino nacional hispánico. Su importancia universal reside en el hecho de haberse producido aquí por primera vez la fusión entre el elemento germánico y la civilización latina (…)
Bajo el gobierno justo e inteligente de los reyes visigodos se produjo un florecimiento de las letras y artes clásicas. La principal figura de la vida intelectual del siglo VII fue San Isidoro de Sevilla (…) Escribió ‘Las Etimologías’, una especie de enciclopedia que contiene gran número de noticias sobre toda la civilización antigua (…) uno de los libros más leídos durante gran parte de la Edad Media, contribuyendo poderosamente a mantener vivo el recuerdo de la cultura clásica”.
Ricardo Krebs, Historia Universal, Tomo II, 1955, pp. 25-28.

•Respecto a los visigodos en España•
“…la separación de visigodos e hispano-rromanos no se pudo mantener y, gradualmente, se fundieron las costumbres, las instituciones y las poblaciones. El rey Recaredo (586 – 601), tal vez el más importante de los reyes visigodos, reconoció la validez de los matrimonios entre visigodos e hispano-rromanos; empezó a aplicar algunas leyes romanas a la administración y la justicia visigodas, y extendió, a su vez, la legislación visigoda a los súbditos hispano-rromanos; durante su reinado se inició la fusión de la lengua visigoda y la latina. Más importante aún fue el hecho de que Recaredo se convirtiera al catolicismo. Su ejemplo fue luego seguido por la mayor parte de los godos.
La monarquía visigoda tenía carácter electivo. El rey era elegido por los grandes del reino. El rey ejercía el poder político, militar y judicial. Su voluntad era ejecutada por los duques y condes, que eran funcionarios de la monarquía.
Después de la conversión del rey Recaredo al catolicismo, la Iglesia adquirió gran importancia política. Los concilios se transformaron en asambleas nacionales en que participaban, fuera de los obispos, también los grandes del reino. Los asuntos eclesiásticos siguieron siendo determinados por los obispos; pero todos los demás asuntos eran resueltos por los obispos y los grandes conjuntamente.
El reino visigodo de España fue el primer reino nacional hispánico. Su importancia universal reside en el hecho de haberse producido aquí por primera vez la fusión entre el elemento germánico y la civilización latina (…)
Bajo el gobierno justo e inteligente de los reyes visigodos se produjo un florecimiento de las letras y artes clásicas. La principal figura de la vida intelectual del siglo VII fue San Isidoro de Sevilla (…) Escribió ‘Las Etimologías’, una especie de enciclopedia que contiene gran número de noticias sobre toda la civilización antigua (…) uno de los libros más leídos durante gran parte de la Edad Media, contribuyendo poderosamente a mantener vivo el recuerdo de la cultura clásica”.
Ricardo Krebs, Historia Universal, Tomo II, 1955, pp. 25-28.

•Respecto a anglos y sajones en Inglaterra•
“Los anglosajones, en el tiempo de llegar a Inglaterra, eran paganos. El Papa Gregorio I envió a fines del siglo VI al monje Agustín y otros misioneros a Inglaterra para que predicasen el cristianismo entre los paganos. Después de la conversión de Etelberto, rey de Kent (597), el cristianismo se difundió por todos los reinos anglosajones. Al frente de la Iglesia anglosajona estaba el arzobispado de Cantorbery (…)
El rey Alfredo se preocupó (…) de que la justicia fuese administrada correctamente y redactó un código en que reunió las leyes anglosajonas. Favoreció la agricultura, fundó ciudades y aldeas y restauró la ciudad de Londres (…) Las iglesias y los conventos disfrutaron de su especial protección.
La vida cultural recibió grandes impulsos. Bajo la dirección de los monjes y sacerdotes, se había desarrollado en los reinos anglosajones una floreciente vida intelectual, cuyo mayor exponente fue el Venerable Beda, monje y erudito teólogo, autor de una ‘Historia Eclesiástica de Inglaterra’, que es una descripción de la primitiva civilización inglesa y de su progreso bajo la influencia del cristianismo y de la civilización antigua (…)
En el extremo noroccidental de Europa se formó, de esta manera, un importante foco cultural que irradiaría, posteriormente, hacia el continente”.
Ricardo Krebs, Historia Universal, Tomo

•Respecto a la organización social y política de los germanos•
“Entre los hombres libres existía plena igualdad de derechos. Por encima de los comunes hombres libres se levantaban algunas familias que gozaban de especial prestigio (…) Estas familias constituían la nobleza (…)
Por debajo de los libres estaban los siervos que, sin tener finca propia, debían labrar las tierras de sus amos (…)
Los pueblos con varios jefes solían elegir para la guerra a un jefe supremo: el duque. Algunas tribus tenían reyes hereditarios.
El rey y los príncipes tenían el derecho de organizar bandas de guerra: los miembros de estas bandas eran jóvenes guerreros que se declaraban compañeros de un jefe y que, unidos a él por el firme lazo de la fidelidad, compartían con éste el peligro, la fama y el botín. Como recompensa de sus servicios recibían armas y gratificaciones. Este servicio no era contrario a la libertad personal ni al honor; por el contrario, la fama del jefe recaía sobre sus servidores”.
Ricardo Krebs, Historia Universal, Tomo II, 1955, pp. 12-14.

edad media









La Edad Media, Siglos V al XV
•Hitos Temporales:
Caída del Imperio Romano de Occidente, 476 d. C.
Toma de Constantinopla por los turcos otomanos, 1453 d. C.

•Subdivisiones:
Reinos Germánicos: siglos V al VIII
Alta Edad Media: IX al XI
Plena Edad Media: XI al XIII
Baja Edad Media: XIV al XV

•Ideas Principales:
Fue una época de guerras y conquistas, en busca de territorios o defensa religiosa.
En África y América nacen imperios altamente organizados en torno al comercio.
El islamismo se difunde desde Arabia hacia el Oriente Medio, NorÁfrica y España.
Se construyeron castillos, templos y catedrales.
El comercio era una actividad económica importante, que servía como medio de difusión e intercambio cultural.
Chinos y árabes encabezaban los adelantos científicos, en Europa los centros culturales eran los monasterios.
Los conocimientos se transmitían oralmente, pues el analfabetismo era altísimo.

• EL IMPERIO BIZANTINO •
Es la extensión oriental del Imperio Romano, luego de su división por el emperador Dioclesiano el 286 d. C.
Su centro se encontraba en el puerto griego de Bizancio (actual Estambul en Turquía), era una zona de encuentro entre comerciantes de todo el mundo.
Cambia su nombre a Constantinopla en honor a Constantino el Grande, primer emperador cristiano de Roma, quien traslada la capital del imperio a esta ciudad.
Su principal aporte fue conservar los elementos de la cultura clásica.
Su época de máximo esplendor fue el siglo VI junto al emperador Justiniano, quien promulgó un código legal utilizado ampliamente en Europa. Territorialmente abarcaba Italia, Grecia, Turquía, zonas españolas, africanas y egipcias.
La decadencia del imperio comenzó con la muerte del emperador el 565, ya que pueblos orientales (ávaros, eslavos y búlgaros) iniciaron una invasión, que finalizó en 1453 cuando los turcos otomanos se tomaron la ciudad.

• LOS FRANCOS •
Fueron el pueblo europeo occidental más luchador por tierras y poder, una vez derrumbada la facción del Imperio Romano en el 476, ya que antes dependían de éste.
Su zona de origen se encontraba en torno al río Rin (en la actual Alemania), y de ahí comenzaron su expansión.
Lucharon contra sus vecinos visigodos (los godos nobles del oeste). Hacia el 540 poseían la mayor parte de la antigua provincia romana de la Galia (Francia actual).
Su primer líder fue Clodoveo, quien fundó la dinastía Merovingia, se convirtió al cristianismo y gobernó desde París.
Controlaba su territorio a través de obispos y nobles. Los nobles o señores poseían tierras llamadas señoríos, que eran trabajadas por campesinos.
Los francos se caracterizaban por su espíritu bélico, que los llevó a estar siempre atentos para la defensa y conquista, así como también a necesitar sirvientes que realizasen el servicio militar a cambio de tierras. Lo que originó el sistema feudal.
Hacia el año 600 hay un enfrentamiento entre dos clanes rivales: Neustria y Austrasia, quienes vencen al mando de Pipino de Heristal.
Su hijo Carlos Martel evita en el 732 que los musulmanes entren a Europa central, en la batalla de Poitiers.
Pipino el Breve (hijo de Martel) establece una dinastía nueva, la Franca, fue el primer rey franco ungido por el Papa Esteban II en 754. Fallece el 768 y reparte su reino entre sus hijos Carlomán y Carlomagno, siendo éste último el más importante.

• SACRO IMPERIO ROMANO •
La mayor época de esplendor de los francos fue durante el reinado de Carlomagno (Carlos I), quien funda el imperio con capital en Aquisgrán, en un intento por restaurar el antiguo imperio Romano. Con él la dinastía franca pasa a llamarse carolingia, debido al nombre latino de Carlomagno
Carlomagno recibió el legado guerrero de su padre, ya que a los pueblos conquistados los obligaba a convertirse al cristianismo. Avanzó desde su patria franca hacia los actuales países bajos, Italia y Alemania, sometiendo a los pueblos no cristianos.
Para manejar la extensión de su imperio creó distritos llamados condados, pues estaban a cargo de un conde, que abarcaban una ciudad y el campo más cercano. Las regiones limítrofes eran las marcas, al mando de un marqués. Complementaban lo anterior los misssi dominici, cuerpo de vigilancia con plenas atribuciones.
Para que los missi dominici, condes, marqueses, obispos y nobles permitieran el buen manejo del imperio, Carlomagno se reunía con ellos una vez al año en los campos de mayo, que eran una zona al aire libre utilizada en primavera para tales efectos. Aquí proclamaban un conjunto de leyes divididas en capítulos, llamadas capitulares.
Carlomagno fomentó la cultura, aprendió latín y reclutó a famosos eruditos en su palacio; sin embargo, en su persona no se veían signos de ostentación.
El año 800 se consolidó como líder europeo y soberano ideal, cuando el Papa León III lo coronó emperador del sacro emperador romano.
Luego de su muerte el año 814, el imperio comienza a debilitarse, le sucede su hijo Ludovico Pío (Luis el Piadoso), y finalmente se divide entre los hijos de Pío, quienes el 843 firman el tratado de Verdún, según el cual Lotario es emperador por ser el primogénito y se queda con Lombardía; Carlos se queda con Francia y Luis con Germania. Pese a las crisis internas, la dinastía perdura hasta el 987 con Luis V. Luego le sucede la dinastía de los Capetos.

• EL SACRO IMPERIO ROMANO GERMÁNICO •
El año 962, Otón I, perteneciente a los duques de Sajonia, se hace coronar emperador de Germania, originando el Sacro Imperio Romano Germánico.
El imperio de Otón el Grande, fuertemente vinculado con la iglesia católica fue otro intento por restaurar el caído imperio romano.
Su sede se hallaba en Germania (actual Alemania), sus fronteras eran el Rhin (W), los Alpes (S), el río Elba (E). En la época de Carlomagno constaba de cuatro ducados: Suabia, Baviera, Franconia y Sajonia.
Tuvo que luchar enérgicamente por evitar el avance de los bárbaros húngaros.
Otro soberano importante fue Federico I o Barbarroja, el clásico ejemplo de caballero y héroe feudal.
El imperio logró perdurar hasta 1806 cuando el francés Napoleón Bonaparte lo destruyó.

• EL FEUDALISMO •
Fue un sistema desarrollado en la Europa occidental (franca), basado en la relación de vasallaje o repartición de la tierra a cambio de servicios. Se desarrolló entre los siglos VIII a XIV, teniendo su auge fue entre los siglos IX y XII. Se basaba en la idea tradicional de que un líder fuerte debía proteger y recompensar por su lealtad a sus seguidores, generalmente más débiles.
Socialmente reyes y nobles estaban en la cúspide; le seguían Señores feudales o Terratenientes, los religiosos y los caballeros; al final estaba la gente común (mercaderes, agricultores en pueblos, artesanos en ciudades) y bajo ellos los pobres, que eran mendigos o siervos de la gleba (debían trabajar la tierra como esclavos, por deudas o nacimiento).
Los Feudos eran territorios que el monarca otorgaba a personas destacadas, principalmente en la guerra. A cambio de protección el rey se aseguraba la lealtad de sus vasallos, (conjunto de personas que trabajaba la tierra y debía asegurar la defensa del reino), pasando el rey a ser el señor feudal o poseedor del territorio.
Los vasallos debían proveer a los soldados de provisiones por un promedio de 40 días al año, pagar impuestos en dinero, especies o bienes.
Los campesinos eran parte importante en el régimen señorial, ya que como eran gente pobre trabajaban en un señorío (vasto territorio propiedad de un señor) y podían poseer una pequeña parcela.
La consolidación del sistema feudal se originó cuando los reyes aumentaron las tierras que entregaban a los caballeros, pues dependían de la lealtad de estos guerreros para mantener sus territorios.
El colapso se provoca con el cambio del trueque por el sistema monetario, ya que la gente prefería arrendar las tierras a sumirse en un sistema de dependencia, y con las monedas se dejaba de lado el intercambio desigual de productos, pues ahora existían patrones preestablecidos.

Las Iglesias y los monasterios
En esta época un gran número de personas dedicaba su vida a la iglesia cristiana, trabajando, estudiando y rezando en monasterios y conventos.
Según las bases del servicio religioso, entregadas en el siglo VI por San Benito de Nursia, monjes y monjas debían ser pobres, célibes y obedientes.
Los monjes vivían juntos en monasterios a cargo de un abad y las monjas en conventos a cargo de una abadesa.
Ambos tenían un plan de funcionamiento diario, que abarcaba la oración, el culto, el servicio a la comunidad y el trabajo interno (las iluminaciones eran textos transcritos y decorados con oro).
Quienes prestaban ayuda no siendo religiosos se denominaban hermanos legos.
Dentro de las congregaciones destacan benedictinos, cartujos, cistercienses. En el siglo XIII aparecen los mendicantes, caracterizados por la itinerancia de su prédica, como los frailes franciscanos.

Las Cruzadas
Eran guerras santas para los cristianos europeos, cuya promesa era el botín al servicio de la iglesia.
Durante 200 años se enfrentaron ejércitos de musulmanes y cristianos, que luchaban por el control de Tierra Santa (Territorio que rodea Jerusalén en el Medio Oriente), lugar sagrado para cristiano, judíos y musulmanes, pero que se encontraba bajo dominio turco musulmán, quienes en 1095 prohibieron el ingreso de fieles cristianos a la ciudad. Ello motivó el disgusto de la iglesia cristiana (occidental con sede en Roma y oriental con sede en Constantinopla).
Desde Roma, el Papa Urbano II inició la Primera Cruzada o guerra de la cruz, para liberara a Jerusalén, el año 1096, uniéndosele una facción proveniente de Constantinopla. Los cruzados llevaban una túnica generalmente blanca con un a cruz roja en su centro.
En total se realizaron 8 cruzadas, de entre ellas una popular de campesinos y una de niños.
La finalidad nunca se cumplió, pero sí aumentó el intercambio cultural entre Europa y Asia.

Caballeros y Castillos
Caballeros eran en principio soldados a caballo, caracterizados luego por su armadura metálica, su espada, lanza y escudo. Vivían en fortalezas llamadas castillos, que eran también el hogar de un señor y su familia.
Los primeros castillos eran simples montículos de tierra con empalizadas de madera, originarios de los invasores normandos de Inglaterra hacia el 1066. Luego fueron modificándose hasta ser una fortaleza protegida por murallas de piedra, torres y un foso lleno de agua, en su frontis la entrada era un enorme puente levadizo, poseía una plaza central, zonas de cultivo y una torre de homenaje. Solían construirse en la cima de colinas para contar con protección natural, o cerca de ríos y puertos para fomentar el intercambio comercial.
Los primeros castillos carecían de sistemas de calefacción y cristales en sus ventanas, el suelo de piedra se recubría con juncos secos.
En el día el señor ofrecía un banquete en el salón principal para sus vasallos, quienes eran atendidos por los sirvientes. Se realizaban combates de exhibición por parte de los caballeros, llamados justas.
En la noche todos dormían en el piso en torno al fogón central, salvo el señor y la señora que se retiraban en sus aposentos privados.
El castillo era defendido por soldados y caballeros, y era menester que las murallas tuviesen un grosor adecuado para asegurar la resistencia en caso de ataque con catapultas (que lanzaban rocas y alquitrán ardiendo), arietes o intentos de excavación.
Hacia 1300 se utilizan cañones con pólvora, que hacían mucho más fácil el ingreso a los castillos volando las murallas, por lo que dejan de construirse.

La Ciudad Medieval
Eran bulliciosas de día, pero tranquilas y oscuras de noche, salvo por la acción de los serenos (que cantaban la hora) y el toque de cubrefuego que avisaba a la gente para que apagase o cubriese los fuegos de sus cocinas, a fin de evitar incendios.
La falta de higiene era tal que debía tenerse extremo cuidado a la hora de transitar por las ciudades, ya que la falta de alcantarillado hacía que todos los desperdicios se lanzaran a la calle, pues las alcantarillas no daban abasto.
La gente sacaba agua del pozo de la ciudad o la compraba al aguador, para cubrir necesidades como lavar ropa o alimentos. Hasta el siglo XIV la gente no solía bañarse, aumentando el contagio de enfermedades.
Abundaban cerdos y pollos, que circulaban libremente, junto a las plagas de pulgas y ratas.
Las casas se construían muy cerca unas de otras, generalmente eran de madera. Algunas se utilizaban también como talleres y tiendas.
La asociación de artesanos y comerciantes en grupos, originó los gremios, que luchaban por la regulación laboral y sus derechos.
Se desarrollaban ferias, donde los gremios presentaban sus productos y se desarrollaba el comercio sin intermediarios.
En los mercados la gente aparte de adquirir productos, iba a las tabernas a beber cerveza y presenciaba espectáculos circenses.
Dentro de las principales ciudades europeas destacan Hamburgo y Londres.
La liga Anseática era un grupo cercano a las 90 ciudades noreuropeas, que se unieron para protegerse mutuamente de los piratas y aumentar sus negocios.
Los artesanos expertos en vidrieras elaboraban pasajes religiosos que se colocaban en las ventanas de las catedrales, ayudando a la gente analfabeta a aprender sobre la fe cristiana.

La Peste Negra
En el año 1346 se inicia la expansión de la ‘Muerte Negra’ hacia Europa, su origen lo encontramos en el Medio Oriente y los primeros fueron un grupo de marineros genoveses que regresaron al continente luego de su paso por Crimea, ubicada al Norte del Mar Negro. Llegó a Europa en 1348: Primero a Pisa, Génova y Marsella; Francia y luego España, en 1349 a Inglaterra y Alemania, y finalmente en 1350 a los países escandinavos. De todos los lugares del continente europeo, no se presentó en Polonia Central, Silesia y Milán. Su expansión y auge epidemiológico se produjo entre 1346 y 1353.
Las primeras víctimas de la enfermedad fueron los mongoles, ya que los genoveses notaron que de pronto comenzaban a morir por una extraña enfermedad que provocaba tumores negros y dolores intensos. Los mongoles arrojaban los cadáveres por sobre las murallas, utilizando catapultas, situación que sólo aumentaba el temor al contagio, pues la pudredumbre invadía todos los rincones.
El foco expansivo de la Peste comienza en los muelles de descarga, pues éstos son los lugares más cercanos al contacto con los barcos que transportan mercaderías, personas y la infección. Las primeras víctimas son quienes trabajan en las bodegas de almacenamiento y los trabajadores que descargaban dichos barcos, los barrios más pobres se ven rápidamente afectados, pues la falta de higiene y el hacinamiento ayuda a aumentar el número de ratas, y con ello la cantidad de pulgas, que llevan a la expansión de la enfermedad.
Dentro de las medidas preventivas para huir de la Peste se encuentran:
– Aislamiento físico y social del enfermo, junto a la prohibición de traslado.
– Las casas contaminadas eran marcadas con una cruz roja en sus puertas, como una especie de clausura por cuarentena, que se complementaba con la vigilancia de las casas.
– Las familias se encerraban en sus casas o huían al campo (siendo los sectores montañosos los menos afectados).
– Mataban a los gatos y los perros como forma de evitar el contagio –pero no a las ratas y las pulgas-.
- Enterraban a los muertos a la salida o a la puesta del sol.
– Ventilación de los objetos.
– Limpieza de las calles.
– Vigilancia de los mendigos.
– Prohibición de los festejos.
– Cuidado de la carne y vigilancia de las tabernas.
Se creía que era un castigo de Dios y que se debían exculpar los pecados, esto motiva que hacia el año 1260 en el centro de Italia, cerca de Peruggia, aparecieran una serie de monjes fanáticos, denominados Los Flagelantes, que recorrían las ciudades y las aldeas conminando a las gentes a que se unieran a ellos y sé auto castigaran, pidiendo perdón y sufriendo en sus carnes "el peso de sus pecados", sin embargo después de extenderse esta corriente por toda Europa, y luego de muchos excesos el Papa Clemente VI les declaró en herejía (o sea, ir en contra del buen culto cristiano).
Las reiteradas epidemias que azotaron Europa mermaron a tal punto la población (un tercio de los europeos mueren), que faltaba mano de obra para trabajar los campos, lo que motivó el alza de los salarios y una crisis económico social.

La Guerra de los Cien Años
En 1327 Eduardo III fue coronado rey de Inglaterra, y como pensaba que tenía derecho al trono francés, en 1337 le declara la guerra.
Luego de victorias de ambos bandos, en 1360 el rey Eduardo cambia su deseo del trono por tierras, lo que inicia un período de tregua.
Luego el rey Enrique V de Inglaterra vuelve a reclamar el derecho al trono francés en 1414, gana una batalla y para establecer la paz se casa con la hija del rey de Francia, pero muere antes de que su hijo logre subir al trono.
La figura de una joven campesina llamada Juana de Arco, que aseguraba oír la voz de Dios, motivó a los franceses a seguir luchando. En 1431 fue condenada por Hereje y quemada en la hoguera por Hechicera. Siendo tiempo después reconocida como Santa.
Enrique VI tiene una débil gestión que lleva finalmente a los ingleses a perder el control sobre el territorio francés, poniendo fin a la guerra en 1453.

junio 24, 2010

junio 12, 2010

Derechos del Hombre y del Ciudadano, asamblea francesa 1789

Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional. considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre, son las principales causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, para que esta declaración, constantemente presente a todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; para que los actos del poder legislativo y los del poder ejecutivo puedan en cada instante ser comparados con el objeto de toda institución política y sean más respetados; Para que las reclamaciones de los ciudadanos, fundadas desde ahora sobre principios simples e incontestables tiendan siempre al mantenimiento de la Constitución y a la felicidad de todos En consecuencia, la Asamblea Nacional reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser Supremo, los siguientes derechos del hombre y del ciudadano:

Artículo 1. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales no pueden fundarse más que sobre la utilidad común.

Artículo 2. El objeto de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

Artículo 3. El principio de toda soberanía reside esencialmente en la nación. Ningún cuerpo ni individuo puede ejercer autoridad que no emane expresamente de ella.

Artículo 4. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no dañe a otro; por tanto, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que aseguren a los demás miembros de la sociedad el disfrute de estos mismos derechos. Estos límites no pueden ser determinados más que por la ley.

Artículo 5. La ley no tiene el derecho de prohibir más que las acciones nocivas a la sociedad. Todo lo que no está prohibido por la ley no puede ser impedido, y nadie puede ser obligado a hacer lo que ella no ordena.

Artículo 6. La ley es la expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir personalmente, o por medio de sus representantes, a su formación. La ley debe ser idéntica para todos, tanto para proteger como para castigar. Siendo todos los ciudadanos iguales ante sus ojos, son igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según su capacidad, y sin otra distinción que la de sus virtudes y talentos.

Artículo 7. Ningún hombre puede ser acusado, arrestado ni detenido más que en los casos determinados por la ley y según las formas por ella prescritas. Los que soliciten, expidan, ejecuten o hagan ejecutar órdenes arbitrarias, deben ser castigados, pero todo ciudadano llamado o designado en virtud de la ley, debe obedecer en el acto: su resistencia le hace culpable.

Artículo 8. La ley no debe establecer más que las penas estricta y evidentemente necesarias, y nadie puede ser castigado más que en virtud de una ley establecida y promulgada con anterioridad al delito, y legalmente aplicada.

Artículo 9. Todo hombre ha de ser tenido por inocente hasta que haya sido declarado culpable, y si se juzga indispensable detenerle, todo rigor que no fuere necesario para asegurarse de su persona debe ser severamente reprimido por la ley.

Artículo 10. Nadie debe ser molestado por sus opiniones, incluso religiosas, con tal de que su manifestación no altere el orden público establecido por la ley.

Artículo 11. La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los más preciosos derechos del hombre. Todo ciudadano puede, pues, hablar, escribir, imprimir libremente, salvo la obligación de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.

Artículo 12. La garantía de los derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza pública; esta fuerza queda instituida para el bien común v no para la utilidad particular de aquellos a quienes está confiada.

Artículo 13. Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración es indispensable una contribución común. Esta contribución debe ser repartida por igual entre todos los ciudadanos, en razón de sus facultades.

Artículo 14. Todos los ciudadanos tienen el derecho de comprobar por sí mismos o por sus representantes la necesidad de la contribución pública, de consentirla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su cuantía, su asiento. cobro y duración.

Artículo 15. La sociedad tiene el derecho de pedir cuentas a todo agente público de su administración.

Artículo 16. Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene Constitución.

Artículo 17. Siendo la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, si no es en los casos en que la necesidad pública, legalmente comprobada, lo exija evidentemente, y bajo la condición de una indemnización justa y previa.