Lenin
(Vladimir Ilich Ulianov) Líder comunista ruso que dirigió la Revolución de octubre y creó el régimen comunista soviético (Simbirsk, 1870 - Nijni-Novgorod, 1924). Procedía de una familia de clase media de la región del Volga. Su animadversión contra el régimen zarista se exacerbó a partir de la ejecución de su hermano en 1887, acusado de conspiración. Estudió en las universidades de Kazán y San Petersburgo, en donde se instaló como abogado en 1893. Sus actividades contra la autocracia zarista le llevaron a entrar en contacto con el principal líder revolucionario ruso del momento, Plejáanov, en su exilio de Suiza (1895); fue él quien le convenció de la ideología marxista. Bajo su influencia, contribuyó a fundar en San Petersburgo la Liga de Combate por la Liberación de la Clase Obrera, embrión del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso presidido por Plejánov.
En 1897, Lenin fue detenido y deportado a Siberia, donde se dedicó al estudio sistemático de las obras de Marx y Engels y elaboró su primer trabajo sobre la aplicación del pensamiento marxista a un país atrasado como Rusia (El desarrollo del capitalismo en Rusia). Tras su liberación en 1900 partió al exilio y fundó en Ginebra el periódico Iskra («La Chispa»), en colaboración con Plejánov; por entonces publicó la obra Qué hacer (1902), en donde defendió la posibilidad de hacer triunfar en Rusia una revolución socialista con tal de que estuviera dirigida por una vanguardia de revolucionarios profesionales decididos y organizados como un ejército. En el II Congreso del Partido Socialdemócrata Ruso (1903), impuso aquellas ideas al frente del grupo radical bolchevique, que defendía su modelo de partido fuertemente disciplinado como vanguardia de la revolución que creía viable a corto plazo; en 1912 quedaría confirmada definitivamente la ruptura con la minoría menchevique de Plejánov y Martov, apegada a un modelo de partido de masas que preparara las condiciones para el triunfo de la revolución obrera a más largo plazo, pasando antes por una etapa de democracia burguesa.
En 1905 Lenin volvió a San Petersburgo para participar en la Revolución que había estallado en Rusia como consecuencia de la derrota en la Guerra Ruso-Japonesa; aunque el régimen zarista superó la crisis, Lenin consideró aquel movimiento como un «ensayo general» de la revolución socialista, del que apreció especialmente la forma organizativa espontánea de los revolucionarios rusos, como eran los sóviets o consejos populares. El fracaso de aquella revolución le obligó a exiliarse de nuevo en 1907. Luchó por atraer a sus posturas radicales a otros líderes socialistas, al tiempo que completaba un programa revolucionario de aplicación inmediata para Rusia: mezclando la herencia de Marx con la tradición insurreccionalista de Blanqui, propuso anticipar la revolución en Rusia por ser este uno de los «eslabones débiles» de la cadena capitalista, en donde un pequeño grupo de revolucionarios decididos y bien organizados podía arrastrar a las masas obreras y campesinas a una revolución, de la que saldría un Estado socialista. En El Estado y la Revolución (1917) Lenin definía ese Estado como una fase transitoria y necesaria de dictadura del proletariado, que habría de preparar el camino para el futuro comunista.
El estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-18) le dio la oportunidad de poner en práctica sus ideas: definió la contienda como fruto de las contradicciones del capitalismo y del imperialismo (El imperialismo, fase superior del capitalismo, 1916) y, en nombre del internacionalismo proletario, llamó sin éxito al movimiento socialista mundial a transformar la contienda en una guerra civil generalizada; más tarde, el deterioro del régimen zarista por efecto de la guerra le permitió pensar en lanzar la revolución socialista en su país como primer paso para una era de revolución mundial.
Cuando la Revolución de febrero de 1917 derrocó al zar y llevó al gobierno a Kerenski, Lenin regresó apresuradamente a Rusia con la ayuda del ejército alemán (que veía en Lenin un agitador capaz de debilitar a su enemiga Rusia). Publicó sus Tesis de Abril ordenando a los bolcheviques cesar en el apoyo al gobierno provisional y preparar su propia revolución mediante la reclamación de «todo el poder para los sóviets». Un primer intento fracasado en julio le obligó a refugiarse en Finlandia, dejando que fuera Trotski quien dirigiera al partido para tomar el poder mediante un golpe de Estado en los primeros días de noviembre de 1917 (según el calendario occidental). El golpe se convirtió en la triunfante Revolución de octubre gracias a la estrategia bolchevique de centrar sus demandas en el fin de la guerra (lo que les atrajo el apoyo de los soldados y las clases populares) y el reparto de tierras (que les permitió contar con la simpatía del campesinado). Lenin regresó enseguida para presidir el nuevo gobierno o Consejo de Comisarios del Pueblo.
Como líder indiscutido del Partido (que en 1918 pasó a llamarse Partido Comunista), dirigió desde entonces la edificación del primer Estado socialista de la Historia. Cumplió sus promesas iniciales al apartar a Rusia de la guerra por la Paz de Brest-Litowsk (1918) y repartir a los campesinos tierras expropiadas a los grandes terratenientes. Pero, consciente del carácter minoritario de sus ideas radicales, demostrado por los resultados electorales, despreció la tradición democrática del socialismo occidental y adoptó una violenta dictadura de partido único, empleando métodos brutales de represión. Disolvió la Asamblea constituyente (1918), proscribió a la oposición y creó una policía política para perseguir a los disidentes; a escala mundial, exigió a los demás partidos socialistas fidelidad absoluta a sus directrices, provocando la escisión del movimiento obrero con la aparición en todos los países de partidos comunistas sometidos al control de una Tercera Internacional comunista (Komintern) con sede en Moscú (1919). Delegó en Trotski la organización del Ejército Rojo, con el que consiguió resistir al ataque combinado de los ejércitos blancos (contrarrevolucionarios) y la intervención extranjera en el curso de una larga Guerra Civil (1918-20). Una vez recuperado el control del antiguo imperio de los zares, articuló el territorio creando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922), a la que dotó de organización formal por la Constitución de 1923.
Acuciado por las necesidades de la guerra, pero también siguiendo sus propias convicciones ideológicas, impuso una política de socialización inmediata de la economía, nacionalizando los principales medios de producción y sometiendo las actividades a una estricta planificación central (comunismo de guerra); las dificultades de una transformación tan radical (que nunca había sido prevista por Marx) provocaron el hundimiento de la producción y una desorganización general de la economía rusa. Lenin tuvo entonces el pragmatismo suficiente como para rectificar sus errores iniciales, convenciendo a su partido de la necesidad de introducir la Nueva Política Económica (1921), que consistió en volver atrás en el camino de la socialización, dejando un cierto margen para la libertad de mercado y la iniciativa privada (autorización de inversiones extranjeras, libertad de salarios…), con lo cual consiguió una apreciable recuperación económica.
Aquejado por una grave enfermedad, Lenin se fue retirando paulatinamente de la dirección política, mientras veía cómo sus colaboradores -especialmente Trotski y Stalin- iniciaban la disputa por la sucesión; antes de morir llegó a dejar constancia de su preocupación por la creciente burocratización del Partido y del Estado, así como por la ascensión de Stalin, del cual desconfiaba. Efectivamente, sería éste quien le sucediera, desvirtuando en parte la herencia política del fundador del Estado soviético.
La URSS sobrevivió a su creador bajo un régimen comunista hasta 1991; entretanto, el movimiento comunista (basado en la ideología marxista-leninista) se extendió por todo el mundo, inspirando revoluciones y regímenes políticos tan importantes como los implantados en Europa central y oriental, China, Cuba, Vietnam, etc.
La figura de Lenin fue objeto de un culto semirreligioso bajo el régimen soviético: su cuerpo fue embalsamado y expuesto en un mausoleo en la Plaza Roja de Moscú; su ciudad natal fue rebautizada en su honor como Ulianovsk y la capital en donde desarrolló su lucha política (San Petersburgo o Petrogrado) cambió su nombre por el de Leningrado.
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agosto 01, 2011
Francisco Franco, Biografía
Francisco Franco Bahamonde
Jefe del Estado español durante la dictadura de 1939-75 (El Ferrol, 1892 - Madrid, 1975). Nacido en una familia de clase media de tradición marinera, Francisco Franco eligió la carrera militar, terminando en 1910 sus estudios en la Academia de Infantería de Toledo.
Ascendió rápidamente por méritos de guerra, aprovechando la situación bélica de Marruecos, en donde permaneció destinado entre 1912 y 1926, con breves interrupciones: en 1923 era ya jefe de la Legión, y en 1926 se convirtió en el general más joven de Europa.
La brillante carrera de Francisco Franco continuó bajo distintos regímenes políticos: con la dictadura de Primo de Rivera llegó a dirigir la Academia General Militar de Zaragoza (1928); con la Segunda República participó en la represión de la Revolución de Asturias (1934), fue comandante en jefe del ejército español en Marruecos (1935) y jefe del Estado Mayor Central (1936). El gobierno del Frente Popular le alejó a la Comandancia de Canarias, puesto que ocupaba al estallar la guerra civil.
De ideas conservadoras, Franco valoraba sobre todo el orden y la autoridad. Desconfiaba del régimen parlamentario, del liberalismo y de la democracia, a los que creía causantes de la «decadencia» de España en el siglo xx; su postura era representativa del grupo de militares «africanistas» que veían en el ejército la quintaesencia del patriotismo y la garantía de la unidad nacional.
Por tales razones Franco se sumó, aunque a última hora, a la conspiración preparada por varios militares para sublevarse contra la República en julio de 1936 (el día 17 en la Península y el 18 en África, donde estaba Franco, razón por la que el régimen identificó más tarde esta última fecha -el Alzamiento- como su momento fundacional).
Fracasado el golpe de Estado, se abrió una guerra civil que duraría tres años y que llevaría a Franco al poder. Tras pasar el estrecho de Gibraltar al frente del ejército de África, Franco avanzó por la Península hacia el norte. El 1 de octubre de 1936, sus compañeros de armas, reunidos en una Junta de Defensa Nacional en Burgos, le eligieron jefe político y militar del bando sublevado.
Franco dirigió la guerra con criterios conservadores, muy alejados de la guerra rápida que propugnaban las doctrinas estratégicas modernas. La unidad impuesta en su bando contrastaba con los enfrentamientos que desangraban al bando leal a la República; la disciplina y la profesionalidad de sus fuerzas, con la politización y el voluntarismo de sus enemigos; si a esto se une la ayuda militar que le prestaron la Alemania nazi y la Italia fascista, puede explicarse la victoria que Franco consiguió en 1939 (1 de abril).
Terminada la guerra civil, Franco impuso en toda España un régimen de nuevo cuño, inicialmente alineado con los fascismos de Hitler y Mussolini, que eran sus aliados e inspiradores. A pesar de ello, no comprometió del todo a España en la Segunda Guerra Mundial (1939-45), pues, dada la debilidad en que se encontraba el país, no consiguió de Hitler las desmesuradas compensaciones que pretendía por su apoyo (entrevista de Hendaya); tan sólo envió tropas voluntarias a combatir junto a los alemanes contra la Unión Soviética (la División Azul). Terminada la guerra con la derrota de las fuerzas del Eje, aliadas de Franco, su régimen sufrió un cierto aislamiento diplomático, pero consiguió mantenerse, rentabilizando su anticomunismo radical en el contexto de la "guerra fría".
En lo político, Franco instauró desde el principio una dictadura personal de carácter autoritario, sin una ideología definida más allá de su carácter confesional (católico integrista), unitario y centralista (contra toda autonomía regional o reconocimiento de peculiaridades culturales), reaccionario y conservador (los partidos y los sindicatos de clase fueron prohibidos). Copió de sus modelos fascistas la idea de una jefatura carismática unipersonal (con el apelativo de Caudillo), de un partido único (el Movimiento Nacional) y de un vago corporativismo (sindicato vertical). La represión de la oposición fue feroz (con unos 60.000 ejecutados sólo entre 1939 y 1945, continuando las ejecuciones políticas hasta 1975).
En lo económico, optó por una política de autarquía que hundió a España en el estancamiento y el atraso, en contraste con la recuperación que vivía el resto de Europa; sin embargo, la necesidad de homologarse con los países occidentales y de reforzar la alianza con Estados Unidos le llevó a una progresiva liberalización económica a partir del Plan de Estabilización de 1959.
Los años sesenta -con los «planes de desarrollo» y la influencia política del Opus Dei- fueron de rápido crecimiento económico, industrialización, apertura y urbanización: las mejoras materiales facilitaron el mantenimiento de Franco en el poder, a pesar del creciente anacronismo de su régimen; pero también produjeron cambios sociales que hicieron inviable su continuidad una vez muerto el general.
Desde 1969 Francisco Franco había institucionalizado como sucesor al príncipe Juan Carlos, nieto del último rey de España (Alfonso XIII); tal previsión sucesoria se cumplió tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, pero no fue acompañada de una continuidad política, ya que, sin romper con la legalidad vigente, el nuevo rey promovió una transición pacífica a la democracia.
Jefe del Estado español durante la dictadura de 1939-75 (El Ferrol, 1892 - Madrid, 1975). Nacido en una familia de clase media de tradición marinera, Francisco Franco eligió la carrera militar, terminando en 1910 sus estudios en la Academia de Infantería de Toledo.
Ascendió rápidamente por méritos de guerra, aprovechando la situación bélica de Marruecos, en donde permaneció destinado entre 1912 y 1926, con breves interrupciones: en 1923 era ya jefe de la Legión, y en 1926 se convirtió en el general más joven de Europa.
La brillante carrera de Francisco Franco continuó bajo distintos regímenes políticos: con la dictadura de Primo de Rivera llegó a dirigir la Academia General Militar de Zaragoza (1928); con la Segunda República participó en la represión de la Revolución de Asturias (1934), fue comandante en jefe del ejército español en Marruecos (1935) y jefe del Estado Mayor Central (1936). El gobierno del Frente Popular le alejó a la Comandancia de Canarias, puesto que ocupaba al estallar la guerra civil.
De ideas conservadoras, Franco valoraba sobre todo el orden y la autoridad. Desconfiaba del régimen parlamentario, del liberalismo y de la democracia, a los que creía causantes de la «decadencia» de España en el siglo xx; su postura era representativa del grupo de militares «africanistas» que veían en el ejército la quintaesencia del patriotismo y la garantía de la unidad nacional.
Por tales razones Franco se sumó, aunque a última hora, a la conspiración preparada por varios militares para sublevarse contra la República en julio de 1936 (el día 17 en la Península y el 18 en África, donde estaba Franco, razón por la que el régimen identificó más tarde esta última fecha -el Alzamiento- como su momento fundacional).
Fracasado el golpe de Estado, se abrió una guerra civil que duraría tres años y que llevaría a Franco al poder. Tras pasar el estrecho de Gibraltar al frente del ejército de África, Franco avanzó por la Península hacia el norte. El 1 de octubre de 1936, sus compañeros de armas, reunidos en una Junta de Defensa Nacional en Burgos, le eligieron jefe político y militar del bando sublevado.
Franco dirigió la guerra con criterios conservadores, muy alejados de la guerra rápida que propugnaban las doctrinas estratégicas modernas. La unidad impuesta en su bando contrastaba con los enfrentamientos que desangraban al bando leal a la República; la disciplina y la profesionalidad de sus fuerzas, con la politización y el voluntarismo de sus enemigos; si a esto se une la ayuda militar que le prestaron la Alemania nazi y la Italia fascista, puede explicarse la victoria que Franco consiguió en 1939 (1 de abril).
Terminada la guerra civil, Franco impuso en toda España un régimen de nuevo cuño, inicialmente alineado con los fascismos de Hitler y Mussolini, que eran sus aliados e inspiradores. A pesar de ello, no comprometió del todo a España en la Segunda Guerra Mundial (1939-45), pues, dada la debilidad en que se encontraba el país, no consiguió de Hitler las desmesuradas compensaciones que pretendía por su apoyo (entrevista de Hendaya); tan sólo envió tropas voluntarias a combatir junto a los alemanes contra la Unión Soviética (la División Azul). Terminada la guerra con la derrota de las fuerzas del Eje, aliadas de Franco, su régimen sufrió un cierto aislamiento diplomático, pero consiguió mantenerse, rentabilizando su anticomunismo radical en el contexto de la "guerra fría".
En lo político, Franco instauró desde el principio una dictadura personal de carácter autoritario, sin una ideología definida más allá de su carácter confesional (católico integrista), unitario y centralista (contra toda autonomía regional o reconocimiento de peculiaridades culturales), reaccionario y conservador (los partidos y los sindicatos de clase fueron prohibidos). Copió de sus modelos fascistas la idea de una jefatura carismática unipersonal (con el apelativo de Caudillo), de un partido único (el Movimiento Nacional) y de un vago corporativismo (sindicato vertical). La represión de la oposición fue feroz (con unos 60.000 ejecutados sólo entre 1939 y 1945, continuando las ejecuciones políticas hasta 1975).
En lo económico, optó por una política de autarquía que hundió a España en el estancamiento y el atraso, en contraste con la recuperación que vivía el resto de Europa; sin embargo, la necesidad de homologarse con los países occidentales y de reforzar la alianza con Estados Unidos le llevó a una progresiva liberalización económica a partir del Plan de Estabilización de 1959.
Los años sesenta -con los «planes de desarrollo» y la influencia política del Opus Dei- fueron de rápido crecimiento económico, industrialización, apertura y urbanización: las mejoras materiales facilitaron el mantenimiento de Franco en el poder, a pesar del creciente anacronismo de su régimen; pero también produjeron cambios sociales que hicieron inviable su continuidad una vez muerto el general.
Desde 1969 Francisco Franco había institucionalizado como sucesor al príncipe Juan Carlos, nieto del último rey de España (Alfonso XIII); tal previsión sucesoria se cumplió tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, pero no fue acompañada de una continuidad política, ya que, sin romper con la legalidad vigente, el nuevo rey promovió una transición pacífica a la democracia.
Benito Mussolini, biografía
Benito Mussolini
(Predappio, Italia, 1883-Mezzegra, id., 1945) Político italiano. Hijo de una familia humilde, su padre era herrero y su madre maestra de escuela. Cursó estudios de magisterio, a cuyo término fue profesor durante períodos nunca demasiado largos, pues combinaba la actividad docente con continuos viajes. Pronto tuvo problemas con las autoridades, y fue expulsado de Suiza y Austria, donde había iniciado contactos con sectores próximos al movimiento irredentista.
En su primera afiliación política, sin embargo, se acercó al Partido Socialista, atraído por su ala más radical. Del socialismo, más que sus postulados sociales y reformadores, le sedujo su vertiente revolucionaria. En 1910 fue nombrado secretario de la federación provincial de Forli y poco después se convirtió en editor del semanario La Lotta di Classe (La lucha de clases).
La victoria del ala radical en el congreso de Reggio nell’Emilia, celebrado en 1912, le proporcionó mayor protagonismo en el seno de la formación política, que aprovechó para hacerse cargo del periódico milanés Avanti, órgano oficial del partido. Aun así, sus opiniones acerca de los enfrentamientos armados de la «semana roja» de 1914 motivaron cierta inquietud entre sus compañeros de filas, atemorizados por su radicalismo. La división entre Mussolini y el partido se acrecentó con la proclama de neutralidad del primero tras la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. En noviembre del mismo año fundó el periódico Il Popolo d’Italia, de tendencia ultranacionalista, lo que le valió la expulsión del Partido Socialista.
Posteriormente, quiso capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana tras el fin de la contienda haciendo un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables del descalabro, y para ello creó los fasci di combattimento, grupos armados de agitación que constituyeron el germen inicial del partido fascista. Consiguió ganarse el favor de los grandes propietarios y salir elegido diputado en las elecciones de mayo de 1921.
La impotencia del gobierno para hacer frente a la situación en que se encontraba el país y la disolución del Parlamento allanaron el camino para la denominada marcha sobre Roma, acontecida el 22 de octubre de 1922. Su entrada triunfal en la capital italiana, en la cual no encontró ninguna oposición, pues contó con el beneplácito del ejército y del gobierno, motivó su nombramiento de primer ministro por parte del rey Víctor Manuel III.
Gradualmente, aunque con mayor ímpetu tras el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti en 1924, se erigió como único poder, aniquiló cualquier forma de oposición y acabó por transformar su gobierno en un régimen dictatorial. Apoyado por un amplio sector de la población y con la baza a su favor de un eficaz sistema propagandístico, realizó fuertes inversiones en infraestructuras y recuperó viejos proyectos expansionistas, como la conquista de Etiopía (1935) y la anexión de Albania (1939).
Tras la llegada al poder de Hitler en Alemania, fue acercándose al nazismo, y tras las primeras victorias alemanas en la Segunda Guerra Mundial, que juzgó definitivas, declaró la guerra a los aliados. Sin embargo, el fracaso del ejército italiano en Grecia, Libia y África oriental, así como el avance de las tropas aliadas, motivaron su encarcelamiento por orden de Víctor Manuel III, quien impulsó un golpe de Estado y decretó el fin del fascismo (julio de 1943).
Liberado por paracaidistas alemanes (12 de septiembre de 1943), creó una república fascista en el norte de Italia (República de Salò) pero el avance aliado le obligó a emprender la huida hacia Suiza. Intentó cruzar la frontera disfrazado de oficial alemán, pero fue descubierto en Dongo por miembros de la Resistencia (27 de abril de 1945), y al día siguiente fue fusilado con su compañera Clara Petacci.
(Predappio, Italia, 1883-Mezzegra, id., 1945) Político italiano. Hijo de una familia humilde, su padre era herrero y su madre maestra de escuela. Cursó estudios de magisterio, a cuyo término fue profesor durante períodos nunca demasiado largos, pues combinaba la actividad docente con continuos viajes. Pronto tuvo problemas con las autoridades, y fue expulsado de Suiza y Austria, donde había iniciado contactos con sectores próximos al movimiento irredentista.
En su primera afiliación política, sin embargo, se acercó al Partido Socialista, atraído por su ala más radical. Del socialismo, más que sus postulados sociales y reformadores, le sedujo su vertiente revolucionaria. En 1910 fue nombrado secretario de la federación provincial de Forli y poco después se convirtió en editor del semanario La Lotta di Classe (La lucha de clases).
La victoria del ala radical en el congreso de Reggio nell’Emilia, celebrado en 1912, le proporcionó mayor protagonismo en el seno de la formación política, que aprovechó para hacerse cargo del periódico milanés Avanti, órgano oficial del partido. Aun así, sus opiniones acerca de los enfrentamientos armados de la «semana roja» de 1914 motivaron cierta inquietud entre sus compañeros de filas, atemorizados por su radicalismo. La división entre Mussolini y el partido se acrecentó con la proclama de neutralidad del primero tras la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. En noviembre del mismo año fundó el periódico Il Popolo d’Italia, de tendencia ultranacionalista, lo que le valió la expulsión del Partido Socialista.
Posteriormente, quiso capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana tras el fin de la contienda haciendo un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables del descalabro, y para ello creó los fasci di combattimento, grupos armados de agitación que constituyeron el germen inicial del partido fascista. Consiguió ganarse el favor de los grandes propietarios y salir elegido diputado en las elecciones de mayo de 1921.
La impotencia del gobierno para hacer frente a la situación en que se encontraba el país y la disolución del Parlamento allanaron el camino para la denominada marcha sobre Roma, acontecida el 22 de octubre de 1922. Su entrada triunfal en la capital italiana, en la cual no encontró ninguna oposición, pues contó con el beneplácito del ejército y del gobierno, motivó su nombramiento de primer ministro por parte del rey Víctor Manuel III.
Gradualmente, aunque con mayor ímpetu tras el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti en 1924, se erigió como único poder, aniquiló cualquier forma de oposición y acabó por transformar su gobierno en un régimen dictatorial. Apoyado por un amplio sector de la población y con la baza a su favor de un eficaz sistema propagandístico, realizó fuertes inversiones en infraestructuras y recuperó viejos proyectos expansionistas, como la conquista de Etiopía (1935) y la anexión de Albania (1939).
Tras la llegada al poder de Hitler en Alemania, fue acercándose al nazismo, y tras las primeras victorias alemanas en la Segunda Guerra Mundial, que juzgó definitivas, declaró la guerra a los aliados. Sin embargo, el fracaso del ejército italiano en Grecia, Libia y África oriental, así como el avance de las tropas aliadas, motivaron su encarcelamiento por orden de Víctor Manuel III, quien impulsó un golpe de Estado y decretó el fin del fascismo (julio de 1943).
Liberado por paracaidistas alemanes (12 de septiembre de 1943), creó una república fascista en el norte de Italia (República de Salò) pero el avance aliado le obligó a emprender la huida hacia Suiza. Intentó cruzar la frontera disfrazado de oficial alemán, pero fue descubierto en Dongo por miembros de la Resistencia (27 de abril de 1945), y al día siguiente fue fusilado con su compañera Clara Petacci.
Joseph Stalin, Biografía
Stalin
(Iosif o Jossif Vissariónovich Dzhugashvili) Dictador soviético (Gori, Georgia, 1879 - Moscú, 1953). Era hijo de un zapatero pobre y alcohólico de la región caucásica de Georgia, sometida a la Rusia de los zares. Quedó huérfano muy temprano y estudió en un seminario eclesiástico, de donde fue expulsado por sus ideas revolucionarias
(1899). Entonces se unió a la lucha clandestina de los socialistas rusos contra el régimen zarista. Cuando en 1903 se escindió el Partido Socialdemócrata, siguió a la facción bolchevique que encabezaba Lenin.
Fue un militante activo y perseguido hasta el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917, época de la que procede su sobrenombre de Stalin («hombre de acero»). La lealtad a Lenin y la falta de ideas propias le permitieron ascender en la burocracia del partido (rebautizado como Partido Comunista), hasta llegar a secretario general en 1922.
Stalin cmprendió entonces una pugna con Trotski por la sucesión de Lenin que, ya muy enfermo, moriría en 1924. Aunque el líder de la Revolución había indicado su preferencia por Trotski (pues consideraba a Stalin «demasiado cruel»), Stalin maniobró aprovechando su control sobre la información y sobre el aparato del Partido, aliándose con Zinoviev y Kamenev hasta imponerse a Trotski. La lucha por el poder se disfrazó de argumentos ideológicos, defendiendo cada bando una estrategia para consolidar el régimen comunista: la construcción del socialismo en un solo país (Stalin) contra la revolución permanente a escala mundial (Trotski).
Para Stalin lo esencial era la ambición de poder, pues una vez que eliminó a Trotski (al que mandó al exilio en 1929 y luego hizo asesinar en 1940), se desembarazó también del ala «izquierda» del partido (Zinoviev y Kamenev, ejecutados en 1936) y del ala «derecha» (Bujarin y Rikov, ejecutados en 1938) e instauró una sangrienta dictadura personal, apropiándose de las ideas políticas que habían sostenido sus rivales.
Stalin gobernó la Unión Soviética de forma tiránica desde los años treinta hasta su muerte, implantando el régimen más totalitario que haya existido jamás; pero también hay que atribuirle a él la realización del proyecto socioeconómico comunista en Rusia, la extensión de su modelo a otros países vecinos y la conversión de la URSS en una gran potencia.
Radicalizando las tendencias autoritarias presentes entre los bolcheviques desde la Revolución, acabó de eliminar del proyecto marxista-leninista todo rastro de ideas democráticas o emancipadoras: anuló todas las libertades, negó el más mínimo pluralismo y aterrorizó a la población instaurando un régimen policial. Dispuesto a eliminar no sólo a los discrepantes o sospechosos, sino a todo aquel que pudiera poseer algún prestigio o influencia propia, lanzó sucesivas purgas contra sus compañeros comunistas, que diezmaron el partido, eliminando a la plana mayor de la Revolución.
Con la misma violencia impuso la colectivización forzosa de la agricultura, hizo exterminar o trasladar a pueblos enteros como castigo o para solucionar problemas de minorías nacionales, y sometió todo el sistema productivo a la estricta disciplina de una planificación central obligatoria. Con inmensas pérdidas humanas consiguió, sin embargo, un crecimiento económico espectacular, mediante los planes quinquenales: en ellos se daba prioridad a una industrialización acelerada, basada en el desarrollo de los sectores energéticos y la industria pesada, a costa de sacrificar el bienestar de la población (sometida a durísimas condiciones de trabajo y a grandes privaciones en materia de consumo).
La represión impedía que se expresara el malestar de la población, apenas compensada con la mejora de los servicios estatales de transporte, sanidad y educación. A este precio consiguió Stalin convertir a la Unión Soviética en una gran potencia, capaz de ganar la Segunda Guerra Mundial (1939-45) y de compartir la hegemonía con los Estados Unidos en el orden bipolar posterior.
Stalin fue un político ambicioso y realista, movido por consideraciones de poder y no por ideales revolucionarios. Este maquiavelismo fue más palpable en su política exterior, donde la causa del socialismo quedó sistemáticamente postergada a los intereses nacionales de Rusia (convirtiendo a los partidos comunistas extranjeros en meros instrumentos de la política exterior soviética).
No tuvo reparos en firmar un pacto de no agresión con la Alemania nazi para asegurarse la tranquilidad en sus fronteras, el reparto de Polonia y la anexión de Estonia, Letonia y Lituania (Pacto Germano-Soviético de 1939). A pesar de todo, Hitler invadió la URSS, arrastrando a Stalin a la guerra en 1941. Stalin movilizó eficazmente las energías del país apelando a sus sentimientos nacionalistas (proclamó la Gran Guerra Patriótica): organizó la evacuación de la industria de las regiones occidentales hacia los Urales, adoptando una estrategia de «tierra quemada». Con ayuda del clima, de las grandes distancias y de la lucha guerrillera de los partisanos, debilitó a los alemanes hasta recuperarse y pasar a la contraofensiva a partir de la batalla de Stalingrado (1942-43). Después el avance ruso fue arrollador hasta llegar más allá de Berlín.
Reforzado por la victoria, Stalin negoció con los aliados (Estados Unidos y Gran Bretaña) el orden internacional de la posguerra (Conferencias de Yalta y Postdam, 1945), obteniendo el reconocimiento de la URSS como gran potencia (con derecho de veto en la ONU, por ejemplo). Los aliados tuvieron que aceptar la influencia soviética en Europa central y occidental, donde Stalin estableció un cordón de «Repúblicas populares» satélites de la URSS.
Stalin mantuvo la inercia de la guerra, retrasando la desmovilización de su ejército hasta el momento en que pudo disponer de armas atómicas (1953) y fomentando la extensión del comunismo a países en los que existieran movimientos revolucionarios autóctonos (como Grecia, Turquía, China, Corea…). La resistencia norteamericana a sus planes dio lugar a la «guerra fría», clima de tensión bipolar a escala mundial entre un bloque comunista y un bloque occidental capitalista, que perduraría hasta la desaparición de la URSS.
(Iosif o Jossif Vissariónovich Dzhugashvili) Dictador soviético (Gori, Georgia, 1879 - Moscú, 1953). Era hijo de un zapatero pobre y alcohólico de la región caucásica de Georgia, sometida a la Rusia de los zares. Quedó huérfano muy temprano y estudió en un seminario eclesiástico, de donde fue expulsado por sus ideas revolucionarias
(1899). Entonces se unió a la lucha clandestina de los socialistas rusos contra el régimen zarista. Cuando en 1903 se escindió el Partido Socialdemócrata, siguió a la facción bolchevique que encabezaba Lenin.
Fue un militante activo y perseguido hasta el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917, época de la que procede su sobrenombre de Stalin («hombre de acero»). La lealtad a Lenin y la falta de ideas propias le permitieron ascender en la burocracia del partido (rebautizado como Partido Comunista), hasta llegar a secretario general en 1922.
Stalin cmprendió entonces una pugna con Trotski por la sucesión de Lenin que, ya muy enfermo, moriría en 1924. Aunque el líder de la Revolución había indicado su preferencia por Trotski (pues consideraba a Stalin «demasiado cruel»), Stalin maniobró aprovechando su control sobre la información y sobre el aparato del Partido, aliándose con Zinoviev y Kamenev hasta imponerse a Trotski. La lucha por el poder se disfrazó de argumentos ideológicos, defendiendo cada bando una estrategia para consolidar el régimen comunista: la construcción del socialismo en un solo país (Stalin) contra la revolución permanente a escala mundial (Trotski).
Para Stalin lo esencial era la ambición de poder, pues una vez que eliminó a Trotski (al que mandó al exilio en 1929 y luego hizo asesinar en 1940), se desembarazó también del ala «izquierda» del partido (Zinoviev y Kamenev, ejecutados en 1936) y del ala «derecha» (Bujarin y Rikov, ejecutados en 1938) e instauró una sangrienta dictadura personal, apropiándose de las ideas políticas que habían sostenido sus rivales.
Stalin gobernó la Unión Soviética de forma tiránica desde los años treinta hasta su muerte, implantando el régimen más totalitario que haya existido jamás; pero también hay que atribuirle a él la realización del proyecto socioeconómico comunista en Rusia, la extensión de su modelo a otros países vecinos y la conversión de la URSS en una gran potencia.
Radicalizando las tendencias autoritarias presentes entre los bolcheviques desde la Revolución, acabó de eliminar del proyecto marxista-leninista todo rastro de ideas democráticas o emancipadoras: anuló todas las libertades, negó el más mínimo pluralismo y aterrorizó a la población instaurando un régimen policial. Dispuesto a eliminar no sólo a los discrepantes o sospechosos, sino a todo aquel que pudiera poseer algún prestigio o influencia propia, lanzó sucesivas purgas contra sus compañeros comunistas, que diezmaron el partido, eliminando a la plana mayor de la Revolución.
Con la misma violencia impuso la colectivización forzosa de la agricultura, hizo exterminar o trasladar a pueblos enteros como castigo o para solucionar problemas de minorías nacionales, y sometió todo el sistema productivo a la estricta disciplina de una planificación central obligatoria. Con inmensas pérdidas humanas consiguió, sin embargo, un crecimiento económico espectacular, mediante los planes quinquenales: en ellos se daba prioridad a una industrialización acelerada, basada en el desarrollo de los sectores energéticos y la industria pesada, a costa de sacrificar el bienestar de la población (sometida a durísimas condiciones de trabajo y a grandes privaciones en materia de consumo).
La represión impedía que se expresara el malestar de la población, apenas compensada con la mejora de los servicios estatales de transporte, sanidad y educación. A este precio consiguió Stalin convertir a la Unión Soviética en una gran potencia, capaz de ganar la Segunda Guerra Mundial (1939-45) y de compartir la hegemonía con los Estados Unidos en el orden bipolar posterior.
Stalin fue un político ambicioso y realista, movido por consideraciones de poder y no por ideales revolucionarios. Este maquiavelismo fue más palpable en su política exterior, donde la causa del socialismo quedó sistemáticamente postergada a los intereses nacionales de Rusia (convirtiendo a los partidos comunistas extranjeros en meros instrumentos de la política exterior soviética).
No tuvo reparos en firmar un pacto de no agresión con la Alemania nazi para asegurarse la tranquilidad en sus fronteras, el reparto de Polonia y la anexión de Estonia, Letonia y Lituania (Pacto Germano-Soviético de 1939). A pesar de todo, Hitler invadió la URSS, arrastrando a Stalin a la guerra en 1941. Stalin movilizó eficazmente las energías del país apelando a sus sentimientos nacionalistas (proclamó la Gran Guerra Patriótica): organizó la evacuación de la industria de las regiones occidentales hacia los Urales, adoptando una estrategia de «tierra quemada». Con ayuda del clima, de las grandes distancias y de la lucha guerrillera de los partisanos, debilitó a los alemanes hasta recuperarse y pasar a la contraofensiva a partir de la batalla de Stalingrado (1942-43). Después el avance ruso fue arrollador hasta llegar más allá de Berlín.
Reforzado por la victoria, Stalin negoció con los aliados (Estados Unidos y Gran Bretaña) el orden internacional de la posguerra (Conferencias de Yalta y Postdam, 1945), obteniendo el reconocimiento de la URSS como gran potencia (con derecho de veto en la ONU, por ejemplo). Los aliados tuvieron que aceptar la influencia soviética en Europa central y occidental, donde Stalin estableció un cordón de «Repúblicas populares» satélites de la URSS.
Stalin mantuvo la inercia de la guerra, retrasando la desmovilización de su ejército hasta el momento en que pudo disponer de armas atómicas (1953) y fomentando la extensión del comunismo a países en los que existieran movimientos revolucionarios autóctonos (como Grecia, Turquía, China, Corea…). La resistencia norteamericana a sus planes dio lugar a la «guerra fría», clima de tensión bipolar a escala mundial entre un bloque comunista y un bloque occidental capitalista, que perduraría hasta la desaparición de la URSS.
julio 31, 2011
HISTORIA CONTEMPORÁNEA: Entreguerras, Imágenes Totalitarismos







Según la Enciclopedia en línea Encarta, Totalitarismo es la doctrina política que considera al Estado como un todo absoluto, ya que concentra en él los poderes del Estado. De esta forma se logra controlar totalmente a la población y las instituciones, utilizando para ello la propaganda y la policía.
Para hacerse legítimo como forma de gobierno, adopta los elementos que el economista y sociólogo alemàn Max Webwer considera debe tener el poder carismático (aquella idea que atrae a las masas por la actitud de su líder): una sola persona que dirija, que posee todo el poder de forma absoluta , realiza rituales que le otorgan identidad al grupo y es considerado un mesías o salvador.
Dentro de los sistemas totalitarios de gobierno, encontramos dos grupos políticos: Los de izquierda como el comunismo y los de dercha como el fascismo y el nacionalsocialismo.
El comunismo es una ideología política cuyo principal objetivo es lograr una sociedad en la que los principales recursos y medios de producción pertenezcan a la comunidad y no a los individuos (para conseguir con esto que el trabajo dependa de las habilidades de las personas y los beneficios sean proporcionales a las necesidades). Utilizando como medio de acción las revoluciones o levantamientos del pueblo, a fin de lograr que no exista porpiedad privada y sea el Estado quie deba suplir las necesidades de la gente.
Durante el período de entreguerras vemos sistemas comunistas en la URSS como ejemplo clásico.
El Fascismo es una ideología política del siglo XX que busca reglamentar la nación y los habitantes de ella, según ideales nacionalistas y militaristas, existiendo así subrodinación al Estado y al Líder (lo que evita las diferencias de opinión dentro del grupo). Para ello, su base es el conservadurismo extremo, entendido como una forma de conservar la tradición promoviendo el nacionalismo.
Cuando la idea central se ve opacada por la figura del gobernante, podríamos hablar de autoritarismo, entendido como el sistema de gobierno donde lo que predomina es una persona y no la ideología (como en el totalitarismo). Pero cuando se utiliza como pretextoel bien común sin consultarle a la gente, y se llega al poder de hecho, hablamos del concepto actual de dictadura (cabe recordar que la concepción original pertenece al pueblo romano, donde este cargo se ejercía como magustratura: o sea, se entregaba como premio al mèrito en caso de conflicto)
El fascismo nace en distintos países en el período de entreguerras, principalmenteen Italia, Alemania y España, el caso de Japón durante 1930 es un régimen militarista con características fascistas.
El fascismo nace en distintos países en el período de entreguerras, principalmenteen Italia, Alemania y España, el caso de Japón durante 1930 es un régimen militarista con características fascistas.
El nacionalsocialismo, también llamado nazismo, es un movimiento político alemán que nace en 1920 con la creación del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (Nationalsozialistiche Deutsche Arbeiter-Partei, NSDAP). Su apogeo llegó con Adolf Hitle, quien entre 1935 y 1945 llamó a la creación del Tercer Reich o Estado.Similar al fascismo, pero con raíces propias: basado en el la persona gobernante, considera la expansión militar o espacio vital, se opone al racionalismo, al liberalismo y a la democracia, fomenta el racismo para lograr la raza perfecta o aria, mediante el sentimiento de superioridad.
HISTORIA CONTEMPORÁNEA: Entreguerras, Totalitarismos


Totalitarismo
Es un régimen político no democrático, en el cual los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial están concentrados en un pequeño grupo de dirigentes. En un estado totalitario, el pueblo puede participar en el proceso político a través de un solo canal, el partido único. Éste se encuentra orientado por una ideología que se arroga el derecho de controlar y regular la vida de las personas.
De este modo, los tres elementos de todo régimen totalitario son:
- Concentración del poder en el Estado.- Partido único.- Ideología totalizante.
Ejemplos de estados totalitarios son los estados socialistas inspirados en el marxismo- leninismo y el que fuera el Estado fascista italiano.
El totalitarismo se diferencia del autoritarismo en el grado de intensidad en que se manifiestan algunos de sus elementos comunes:
- Concentración de poder en una sola persona o grupo muy reducido, que puede incluso conducir al culto a la personalidad del líder.- Justificación de la actuación política mediante una doctrina global que se manifiesta en todas las esferas de la actuación humana: economía, cultura, familia, religión.- Empleo sistemático del terror para eliminar a la disidencia u oposición.
El elemento esencial que comparten los sistemas totalitarios es la voluntad de convertir la política estatal en un mecanismo para controlar todas las esferas de la actividad humana y ocupar todo el espacio social.
WWW.ICARITO.CL
Es un régimen político no democrático, en el cual los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial están concentrados en un pequeño grupo de dirigentes. En un estado totalitario, el pueblo puede participar en el proceso político a través de un solo canal, el partido único. Éste se encuentra orientado por una ideología que se arroga el derecho de controlar y regular la vida de las personas.
De este modo, los tres elementos de todo régimen totalitario son:
- Concentración del poder en el Estado.- Partido único.- Ideología totalizante.
Ejemplos de estados totalitarios son los estados socialistas inspirados en el marxismo- leninismo y el que fuera el Estado fascista italiano.
El totalitarismo se diferencia del autoritarismo en el grado de intensidad en que se manifiestan algunos de sus elementos comunes:
- Concentración de poder en una sola persona o grupo muy reducido, que puede incluso conducir al culto a la personalidad del líder.- Justificación de la actuación política mediante una doctrina global que se manifiesta en todas las esferas de la actuación humana: economía, cultura, familia, religión.- Empleo sistemático del terror para eliminar a la disidencia u oposición.
El elemento esencial que comparten los sistemas totalitarios es la voluntad de convertir la política estatal en un mecanismo para controlar todas las esferas de la actividad humana y ocupar todo el espacio social.
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HISTORIA CONTEMPORÁNEA:Entreguerras, Historia de la Revolución Rusa

Revolución Rusa
Se conoce como Revolución Rusa al proceso histórico por el que se derrocó en Rusia al gobierno imperial zarista, para sustituirse primero por un sistema democrático liberal y después por un gobierno comunista.
En 1916, la situación social en Rusia era tensa. Los soldados se amotinaban, los obreros protestaban y el régimen zarista reprimía.
La crisis que venía arrastrando el Estado ruso desde el siglo XIX estalló violentamente tras la derrota de los ejércitos imperiales ante los japoneses en el Lejano Oriente, con ocasión de la guerra imperialista ruso-japonesa (1904-1905), que tenían planes rivales sobre Manchuria y Corea.
El 22 de enero de 1905, una gran manifestación pacífica organizada en San Petersburgo, para pedir al zar reformas, fue disuelta a tiros por las tropas, falleciendo más de mil personas. Este hecho causó gran indignación en toda Rusia. De inmediato comenzaron a producirse huelgas y actos violentos que se propagaron a los núcleos industriales y sacudieron a las naciones sometidas al imperio, como Georgia, Polonia y Finlandia. Incluso por primera vez sectores minoritarios del ejército se rebelaron contra el zar.
Finalmente, la situación pudo ser dominada, pero el poder del zar ya había sido puesto en jaque.
Luego, los trabajadores comenzaron a organizarse en soviets o comités de obreros y soldados, y los revolucionarios ganaron terreno en la clandestinidad. Los soviets se constituyeron más tarde en un poder paralelo.
El 30 de octubre, el zar Nicolás II prometió una gran reforma de las instituciones y la creación de una Duma o asamblea, pero tan pronto como retornó la calma al país, retrocedió en sus intenciones reformistas y, disolviendo la Duma, impidió la evolución del sistema político hacia una monarquía liberal. Todo esto le restó apoyo, ahora no solo del pueblo sino también de la burguesía.
El 12 de marzo, una parte de la guarnición de la ciudad de Moscú se unió a los revolucionarios. Los principales edificios públicos fueron tomados por los insurrectos, que detuvieron a ministros y líderes zaristas.
Nicolás II se hallaba en el cuartel general de Mohilev, y aunque trató de reaccionar contra la revolución instalada en la capital, fue informado de que ni un solo cuerpo del ejército estaba dispuesto a acatar sus órdenes. Finalmente, el zar abdicó la noche del 15 de marzo de 1917 y pocos días más tarde, fue hecho prisionero junto a su familia. Era el fin de la monarquía en Rusia.
El 15 de marzo se formó un gobierno provisional, integrado por políticos liberales y socialistas. Este gobierno, presidido por el liberal príncipe Gueorgui Lvov, de carácter moderado y defensor de los intereses de la burguesía, se enfrentó a los soviets y dio lugar a un cambio de gobierno que desembocó en la entrada de políticos social revolucionarios y mencheviques (minoría evolucionista democrática del socialismo marxista ruso), a la cabeza del cual fue puesto Aleksander Kerenski. Este líder continuó los enfrentamientos con los bolcheviques (mayoría radical revolucionaria del mismo partido), aunque trató de serenar el escenario mediante la convocatoria a elecciones para la constitución de una asamblea constituyente.
Con la irrupción de Lenin se organizó una campaña contra este gobierno.
El comandante en jefe del ejército, general Kornilov, intentó dar un golpe de Estado en septiembre, lo que precipitó el proceso revolucionario, pues el gobierno provisional se vio obligado a apoyarse en los soviets para derrotar el golpe militar.
La revolución de octubre
El 24 de octubre (según el calendario juliano) se desencadenó una nueva revolución, pues mientras los bolcheviques ocupaban puntos estratégicos de Petrogrado, el crucero Aurora ganado por los revolucionarios, disparaba contra el palacio de Invierno (símbolo del zarismo), sede del gobierno provisional.
Kerenski tomó el camino del exilio, mientras sus ministros eran detenidos. Al mismo tiempo se reunía el segundo Consejo Pan-ruso de los Soviets, que se arrogó todos los poderes e instituyó un nuevo gobierno, llamado el Consejo de los Comisarios del Pueblo, presidido por Lenin.
Con algunas dificultades, los soviets se apoderaron de las principales ciudades rusas. El 8 de diciembre se celebraron elecciones para la Asamblea Constituyente, que se reunió el 18 de enero de 1918. Al día siguiente, el Consejo de Comisarios del Pueblo, apoyado por el Ejército Rojo (organizado por León Trotski), disolvió la Asamblea. Un Ejército Blanco, de carácter contrarrevolucionario, formado por oficiales zaristas, se alzó contra el Ejército Rojo y Rusia quedó sumida en una terrible guerra civil que se prolongó por casi tres años.
En mayo de 1921, Lenin, sustentándose en el lento desarrollo de la revolución soviética, comenzó a organizar la nueva política económica (NEP), con la cual pretendía implantar un capitalismo de Estado que después diera paso al comunismo.
¿Sabías que?
El I Congreso de los Soviets, celebrado el 30 de diciembre de 1922, decidió por unanimidad la constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), formada por Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Transcaucasia y las repúblicas del Asia Central.
Bolcheviques y mencheviques
No puede comprenderse el desarrollo de la revolución de 1917 sin considerar las diferencias que, desde el final de la revolución de 1905, se abrieron entre dos sectores de las fuerzas políticas izquierdistas de Rusia: los bolcheviques y los mencheviques.
Los mencheviques –según las ideas de Marx– creían que previamente a la revolución proletaria había de producirse en Rusia una revolución burguesa.
Los bolcheviques, en tanto, siguiendo los preceptos de Lenin, elaboraron una doctrina que los llevó a considerar que un esfuerzo voluntarista de su parte podría acelerar la evolución histórica, permitiendo el paso directo de una sociedad precapitalista (como era la rusa) a una sociedad socialista.
Se conoce como Revolución Rusa al proceso histórico por el que se derrocó en Rusia al gobierno imperial zarista, para sustituirse primero por un sistema democrático liberal y después por un gobierno comunista.
En 1916, la situación social en Rusia era tensa. Los soldados se amotinaban, los obreros protestaban y el régimen zarista reprimía.
La crisis que venía arrastrando el Estado ruso desde el siglo XIX estalló violentamente tras la derrota de los ejércitos imperiales ante los japoneses en el Lejano Oriente, con ocasión de la guerra imperialista ruso-japonesa (1904-1905), que tenían planes rivales sobre Manchuria y Corea.
El 22 de enero de 1905, una gran manifestación pacífica organizada en San Petersburgo, para pedir al zar reformas, fue disuelta a tiros por las tropas, falleciendo más de mil personas. Este hecho causó gran indignación en toda Rusia. De inmediato comenzaron a producirse huelgas y actos violentos que se propagaron a los núcleos industriales y sacudieron a las naciones sometidas al imperio, como Georgia, Polonia y Finlandia. Incluso por primera vez sectores minoritarios del ejército se rebelaron contra el zar.
Finalmente, la situación pudo ser dominada, pero el poder del zar ya había sido puesto en jaque.
Luego, los trabajadores comenzaron a organizarse en soviets o comités de obreros y soldados, y los revolucionarios ganaron terreno en la clandestinidad. Los soviets se constituyeron más tarde en un poder paralelo.
El 30 de octubre, el zar Nicolás II prometió una gran reforma de las instituciones y la creación de una Duma o asamblea, pero tan pronto como retornó la calma al país, retrocedió en sus intenciones reformistas y, disolviendo la Duma, impidió la evolución del sistema político hacia una monarquía liberal. Todo esto le restó apoyo, ahora no solo del pueblo sino también de la burguesía.
El 12 de marzo, una parte de la guarnición de la ciudad de Moscú se unió a los revolucionarios. Los principales edificios públicos fueron tomados por los insurrectos, que detuvieron a ministros y líderes zaristas.
Nicolás II se hallaba en el cuartel general de Mohilev, y aunque trató de reaccionar contra la revolución instalada en la capital, fue informado de que ni un solo cuerpo del ejército estaba dispuesto a acatar sus órdenes. Finalmente, el zar abdicó la noche del 15 de marzo de 1917 y pocos días más tarde, fue hecho prisionero junto a su familia. Era el fin de la monarquía en Rusia.
El 15 de marzo se formó un gobierno provisional, integrado por políticos liberales y socialistas. Este gobierno, presidido por el liberal príncipe Gueorgui Lvov, de carácter moderado y defensor de los intereses de la burguesía, se enfrentó a los soviets y dio lugar a un cambio de gobierno que desembocó en la entrada de políticos social revolucionarios y mencheviques (minoría evolucionista democrática del socialismo marxista ruso), a la cabeza del cual fue puesto Aleksander Kerenski. Este líder continuó los enfrentamientos con los bolcheviques (mayoría radical revolucionaria del mismo partido), aunque trató de serenar el escenario mediante la convocatoria a elecciones para la constitución de una asamblea constituyente.
Con la irrupción de Lenin se organizó una campaña contra este gobierno.
El comandante en jefe del ejército, general Kornilov, intentó dar un golpe de Estado en septiembre, lo que precipitó el proceso revolucionario, pues el gobierno provisional se vio obligado a apoyarse en los soviets para derrotar el golpe militar.
La revolución de octubre
El 24 de octubre (según el calendario juliano) se desencadenó una nueva revolución, pues mientras los bolcheviques ocupaban puntos estratégicos de Petrogrado, el crucero Aurora ganado por los revolucionarios, disparaba contra el palacio de Invierno (símbolo del zarismo), sede del gobierno provisional.
Kerenski tomó el camino del exilio, mientras sus ministros eran detenidos. Al mismo tiempo se reunía el segundo Consejo Pan-ruso de los Soviets, que se arrogó todos los poderes e instituyó un nuevo gobierno, llamado el Consejo de los Comisarios del Pueblo, presidido por Lenin.
Con algunas dificultades, los soviets se apoderaron de las principales ciudades rusas. El 8 de diciembre se celebraron elecciones para la Asamblea Constituyente, que se reunió el 18 de enero de 1918. Al día siguiente, el Consejo de Comisarios del Pueblo, apoyado por el Ejército Rojo (organizado por León Trotski), disolvió la Asamblea. Un Ejército Blanco, de carácter contrarrevolucionario, formado por oficiales zaristas, se alzó contra el Ejército Rojo y Rusia quedó sumida en una terrible guerra civil que se prolongó por casi tres años.
En mayo de 1921, Lenin, sustentándose en el lento desarrollo de la revolución soviética, comenzó a organizar la nueva política económica (NEP), con la cual pretendía implantar un capitalismo de Estado que después diera paso al comunismo.
¿Sabías que?
El I Congreso de los Soviets, celebrado el 30 de diciembre de 1922, decidió por unanimidad la constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), formada por Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Transcaucasia y las repúblicas del Asia Central.
Bolcheviques y mencheviques
No puede comprenderse el desarrollo de la revolución de 1917 sin considerar las diferencias que, desde el final de la revolución de 1905, se abrieron entre dos sectores de las fuerzas políticas izquierdistas de Rusia: los bolcheviques y los mencheviques.
Los mencheviques –según las ideas de Marx– creían que previamente a la revolución proletaria había de producirse en Rusia una revolución burguesa.
Los bolcheviques, en tanto, siguiendo los preceptos de Lenin, elaboraron una doctrina que los llevó a considerar que un esfuerzo voluntarista de su parte podría acelerar la evolución histórica, permitiendo el paso directo de una sociedad precapitalista (como era la rusa) a una sociedad socialista.
HISTORIA CONTEMPORÁNEA: Entreguerras,Guía Revolución Rusa
GUÍA DE COMPRENSIÓN LECTORA OCTAVO BÁSICO REVOLUCIÓN RUSA
Texto 1: Lenin y su concepción de la revolución
"La peculiaridad del momento actual en Rusia es el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia de clases y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de los sectores pobres de los campesinos. Este paso se caracteriza, por una parte, por un máximo de legalidad (Rusia es actualmente de todos los países beligerantes, el más libre del mundo); por otra por la falta de violencia contra las masas, y finalmente por la confianza irreflexiva de estas en el gobierno de los capitalistas, los peores enemigos de la paz y del socialismo. Esta situación peculiar exige de nosotros capacidad para adaptarmos a las condiciones especiales de la labor del partido entre grandes masas del proletariado que, nunca vistas hasta ahora, acaban de despertar a la vida política"
Vladimir Ilich Lenin "Tesis de Abril 1917".
Texto 2: Los planes quinquenales
«La tarea esencial del plan quinquenal consistía en transformar a la URSS en un país industrial para eliminar hasta el final a los elementos capitalistas, extender el frente de las formas socialistas de la economía y crear una base económica para la supresión de las clases en la URSS, para la construcción de una sociedad socialista.
La labor esencial del plan quinquenal consistía en crear en nuestro país una industria capaz de reequipar y reorganizar, sobre la base del socialismo no solamente la industria en su conjunto, sino también los transportes, así como la agricultura.
La tarea esencial del plan quinquenal consistía en hacer pasar la pequeña economía rural parcelada a la vía de la gran economía colectivizada, asegurar de este modo también la base económica del socialismo en el campo y liquidar así la posibilidad de restauración del capitalismo en la URSS.
Finalmente, la labor del plan quinquenal consistía en crear en el país todas las condiciones técnicas y económicas necesarias para aumentar al máximo la capacidad de defensa, para permitirle organizar una respuesta vigorosa a todas las tentativas de intervención armada, a todos los intentos de agresión armada del exterior, o de donde quiera que vengan.»
(J. Stalin: Doctrine de l´URSS. París, 1938.)
Texto 3: Poema hacia Stalin
"Oh gran Stalin,
Oh jefe de los pueblos,
Tú que haces nacer al hombre,
Tú que fecundas la tierra,
Tú que rejuveneces los siglos,
Tú que haces rejuvenecer la primavera,
Tú que haces vibrar las cuerdas musicales,
Tú, esplendor de mi primavera,
Tú, sol reflejado en millares de corazones"
Poema de Rokhimov en el periódico Pravda. 25 de agosto 1936.
Texto 1: Lenin y su concepción de la revolución
"La peculiaridad del momento actual en Rusia es el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia de clases y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de los sectores pobres de los campesinos. Este paso se caracteriza, por una parte, por un máximo de legalidad (Rusia es actualmente de todos los países beligerantes, el más libre del mundo); por otra por la falta de violencia contra las masas, y finalmente por la confianza irreflexiva de estas en el gobierno de los capitalistas, los peores enemigos de la paz y del socialismo. Esta situación peculiar exige de nosotros capacidad para adaptarmos a las condiciones especiales de la labor del partido entre grandes masas del proletariado que, nunca vistas hasta ahora, acaban de despertar a la vida política"
Vladimir Ilich Lenin "Tesis de Abril 1917".
Texto 2: Los planes quinquenales
«La tarea esencial del plan quinquenal consistía en transformar a la URSS en un país industrial para eliminar hasta el final a los elementos capitalistas, extender el frente de las formas socialistas de la economía y crear una base económica para la supresión de las clases en la URSS, para la construcción de una sociedad socialista.
La labor esencial del plan quinquenal consistía en crear en nuestro país una industria capaz de reequipar y reorganizar, sobre la base del socialismo no solamente la industria en su conjunto, sino también los transportes, así como la agricultura.
La tarea esencial del plan quinquenal consistía en hacer pasar la pequeña economía rural parcelada a la vía de la gran economía colectivizada, asegurar de este modo también la base económica del socialismo en el campo y liquidar así la posibilidad de restauración del capitalismo en la URSS.
Finalmente, la labor del plan quinquenal consistía en crear en el país todas las condiciones técnicas y económicas necesarias para aumentar al máximo la capacidad de defensa, para permitirle organizar una respuesta vigorosa a todas las tentativas de intervención armada, a todos los intentos de agresión armada del exterior, o de donde quiera que vengan.»
(J. Stalin: Doctrine de l´URSS. París, 1938.)
Texto 3: Poema hacia Stalin
"Oh gran Stalin,
Oh jefe de los pueblos,
Tú que haces nacer al hombre,
Tú que fecundas la tierra,
Tú que rejuveneces los siglos,
Tú que haces rejuvenecer la primavera,
Tú que haces vibrar las cuerdas musicales,
Tú, esplendor de mi primavera,
Tú, sol reflejado en millares de corazones"
Poema de Rokhimov en el periódico Pravda. 25 de agosto 1936.
HISTORIA CONTEMPORÁNEA: El Período de Entreguerras 1919-1939
EL NUEVO ORDEN MUNDIAL
Tras la Primera Guerra, Europa sufrió la descomposición de tres imperios, surgiendo una serie de nuevos Estados. Sin embargo Francia e Inglaterra siguieron siendo potencias de primer orden. Estados Unidos y Japón cobraron importancia con la Primera Guerra, ya que el conflicto se llevó a cabo fuera de sus fronteras. Y estas naciones pudieron desarrollarse a expensas de ella, especialmente los Estados Unidos, que se convirtió en el principal acreedor de los países europeos. Los hechos más destacados del período de Entreguerras fueron:
LA CRISIS ECONÓMICA DE 1929
El sistema colapsó el 24 de octubre de 1929, día de una caída bursátil que hizo bajar estrepitosamente las acciones transadas en la Bolsa de Nueva York, la más importante del mundo. La enorme dependencia de Europa de los créditos norteamericanos generalizó la crisis. En todo el mundo disminuyó la producción y el consumo, aumentando la cesantía y el descontento. La depresión económica propició el establecimiento de regímenes totalitarios en el viejo mundo. Pero en los Estados Unidos esta crisis -la Gran Depresión- fue afrontada de otra forma, procediendo a una renovación democrática con Franklin D. Roosevelt y el New Deal ("Nuevo Trato"), que asignó al Estado un papel más activo y directo en el proceso económico.
LAS CRISIS DE LA DEMOCRACIA EN EUROPA
La guerra tuvo por consecuencia la exaltación de los nacionalismos. Relacionado con esto se encuentra la aparición de nuevos estados y el clima de revanchismo que se produjo tras el conflicto. La crisis económica de los años '30 hará recrudecer esta situación.
a) El fascismo en Italia
Tras la guerra, Italia tuvo que enfrentar continuas crisis políticas que desprestigiaron totalmente al sistema parlamentario. De este período de inestabilidad se aprovechó Benito Mussolini, fundador del Partido Fascista, quien exaltó el sentimiento nacionalista del pueblo italiano, reivindicando el derecho de las "tierras irredentas" (en Yugoslavia) y las posesiones en Africa, particularmente en Etiopía.
En 1922 el Partido Fascista y Mussolini alcanzan el gobierno de Italia tras la Marcha sobre Roma de los "camisas negras" (27 de octubre). Presionado, el Rey Víctor Manuel III nombró Primer Ministro a Mussolini, quien impuso un sistema totalitario eliminando el Parlam ento, los partidos políticos y los sindicatos. Mussolini, quien despreciaba por igual a la democracia, el liberalismo y el marxismo, creó un Estado corporativista y totalitario. Llegó a un acuerdo con el Vaticano (Tratado de Letrán de 1929) dando plena autonomía al Estado Vaticano. En política exterior, Mussolini ocupó en 1935 Abisinia, en 1936 Addis Abeba (capital de Etiopía actual) y, en abril de 1939, Albania.
b) El nazismo en Alemania
Luego de la derrota alemana en la Primera Guerra, se estableció en el país germano la República de Weimar (1919) la que no pudo sostenerse debido a los graves conflictos económicos y políticos existentes. Las duras condiciones impuestas por el tratado de Versalles, unidas a la crisis económica desatada en 1929, quebraron al pueblo Alemán y su sistema democrático. Al igual que el fascismo, el nazismo se fundamenta en la fe en un líder. La ideología nazi se encuentra detallada en Mi Lucha (Mein Kampf) obra escrita por Hitler. Adolf Hitler fue el pilar del nacional-socialismo, partido que ascendió al poder en 1933, cuando logró mayoría en las elecciones parlamentarias de ese año. Hitler fue nombrado canciller por el presidente Pablo Hindenburg y, al año siguiente, tras la muerte de Hindenburg, Hitler asumió todo el poder. No obstante, de su llegada democrática, el Partido Nazi tomará medidas de gobierno abiertamente antidemocráticas. Entre ellas podemos citar la suspensión de los partidos políticos y sindicatos y el establecimiento de medidas discriminatorias contra los judíos. Se inició el rearme de Alemania, en contra de lo estipulado en el Tratado de Versalles. El desarrollo de una vasta industria militar –que tuvo efecto de disminuir la cesantía y lograr el apoyo del pueblo alemán- hizo realidad la mayor ambición del líder: la expansión territorial y la creación de la "Gran Alemania", reclamando su "espacio vital". En el plano internacional se inició la ocupación de territorios europeos, violando, una vez más, el Tratado de Versalles:
· 1934: Ocupación de la zona desmilitarizada del Rhin.
· 1938: -"Anschluss" de Austria (anexión).
· Ocupación de los sudetes y de Praga en Checoslovaquia.
· Luego de firmar el Pacto Molotov-Ribbentrop (con URSS, en Agosto de 1939) Alemania decidió invadir Polonia, desencadenando así la Segunda Guerra Mundial.
LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Hacia 1932 España vivía la II República, dirigida por el Frente Popular, unión de fuerzas socialistas, comunistas y anarquistas. Al Frente Popular se opuso el Movimiento Nacional, formado en julio de 1936 y dirigido por el general Francisco Franco, quien inició una invasión desde Marruecos hacia la Península, triunfando en abril de 1939. La Guerra Civil Española ha sido considerada un preámbulo de la Segunda Guerra Mundial, pues Alemania e Italia apoyaron la causa franquista, siendo decisivos en su victoria.
HISTORIA CONTEMPORÁNEA: Entreguerras, Los avances durante el período
wwww.icarito.cl
1919 Autogiro: Tipo de avión, precursor del helicóptero, cuyas alas fueron sustituidas por una hélice horizontal que giraba libremente y servía de plano de sustentación. Tenía tres motores. Fue desarrollado por el ingeniero español Juan de la Cierva. El primer helicóptero práctico, el Focke Fa-61, voló en Alemania y fue diseñado por Heinrich Focke.
1920 Secador de pelo: Los dos primeros secadores manuales aparecieron en Estados Unidos: el Race, de la Racine Universal Motor Co., y el Cyclone, de la Hamilton Beach.
Bolsitas de té: Producidas por Joseph Krieger, de San Francisco (Estados Unidos).
1921 Insulina. Fue aislada por los fisiólogos canadienses Charles Best y Frederick Banting. Es una hormona obtenida del páncreas de animales, que sirve para tratar la diabetes.
Detector de mentiras o polígrafo: Desarrollado por John Larson, mide y registra el ritmo cardiaco, el respiratorio y la presión sanguínea de una persona sometida a interrogatorio. Posteriormente se le agregó la resistencia de la piel a la corriente eléctrica, que es alta si la piel está seca, pero baja si la piel suda. Estas mediciones permitían saber si el sujeto mentía.
1922 Cine sonoro: En Berlín se produjo comercialmente la primera película sonora: "Der Brandstifter" (El incendiario). Sin embargo, el filme que marcó el inicio de la era del cine sonoro fue la estadounidense "The Jazz Singer", en 1927.
1923 Batidora: Creada por la empresa estadounidense Air Mix Inc. de Wilmington.
1924 Pañuelos de papel: La empresa estadounidense Kimberley-Clark Co. fabricó y comercializó los kleenex.
1925 Contador Geiger: Creado por Hans Geiger, este contador permite medir la radioactividad.
Micrófono: Las bocinas utilizadas para la grabación de sonidos fueron sustituidas en 1925. Año en el que los laboratorios Bell Telephone desarrollaron el micrófono, invento que permite que el sonido sea transformado en impulsos eléctricos, para poder ser grabado.
1926 Televisor: John Logie Baird, pionero de la televisión mecánica, realizó en Londres una demostración de imagen móvil con grabaciones de luz y sombra. El japonés K. Takayanagi desarrolló la televisión totalmente electrónica, en 1936.
Cohete: El estadounidense Robert Goddard elevó el primer cohete que usaba combustible líquido para la propulsión, una mezcla de gasolina y oxígeno líquido, en Auburn, Massachusetts, Estados Unidos. Medía alrededor de dos metros de longitud y se elevó apenas 15 metros. Cinco años más tarde se lanzó el primer cohete alemán y en 1932, el de la Unión Soviética.
Aerosol: El noruego Erik Rotheim descubrió que si se introducía gas en un recipiente, producía tal presión que el líquido que contuviera saldría en forma de minúsculas gotitas. El frasco desechable del aerosol se inventó en 1939. El primero fue un insecticida que se comercializó en 1941.
1927 Tostador automático: El mecánico estadounidense Charles Strite perfeccionó los tostadores eléctricos que aparecieron en 1909, agregándole una resistencia a ambos lados. Estas eran desconectadas cada cierto tiempo por un programador de tiempo, que accionaba un muelle que hacía saltar la tostada.
Caucho sintético buna: Desarrollado por químicos alemanes, estaba compuesto por un producto químico llamado butadieno, relacionado con el caucho natural.
1928 Penicilina: La era de los antibióticos se inició cuando Sir Alexander Fleming obtuvo del hongo Penicillium notatum esta sustancia que se emplea para combatir las enfermedades causadas por ciertos microorganismos.
1930 Paraguas: Fue idea del alemán Hans Haupt.
Supermercado: Al parecer, el primero fue instalado por Michael Cullen, de Long Island (Nueva York), y se llamó King Cullen Food Stores. Su mayor novedad consistía en que el propio comprador seleccionaba los artículos que deseaba adquirir.
1931 Microscopio electrónico: Construido por Ernst Ruska y Max Knoll en Berlín. Tenía dos lentes magnéticas y funcionaba mediante el bombardeo de electrones sobre la muestra. En 1937, James Hillier creó un microscopio electrónico que pasó de 2000 aumentos a 7000. Con los años, el propio Hillier contribuiría a construir aparatos con una capacidad de 2 millones de aumentos.
1932 Aire acondicionado: El primer aparato doméstico lo produjo Carrier Corporation, en Estados Unidos.
Technicolor: Las primeras películas en color se pintaban a mano, hasta que en 1932 la sociedad Technicolor lanzó su cámara de tres bandas. Walt Disney lo adoptó por primera vez en "Flowers and Trees" (1932), que fue galardonada con un Oscar. Tras este éxito, en 1936 se incorporó de modo regular a sus producciones, al igual que otros productores de dibujos animados.
1935 Radar: El físico escocés Sir Robert Watson-Watt (1892-1973) ideó unos dispositivos para la emisión de microondas y para la detección del rayo reflejado. En 1935 pudo seguir la trayectoria de un avión, mediante las microondas que devolvía reflejadas. Este sistema se llamó radio detection and ranging o r.a.d.a.r., más conocido como radiolocalizador o radar.
Lámpara fluorescente (tubo): La empresa estadounidense General Electric demostró la lámpara de cátodo caliente.
Grabadora: Aunque el magnetófono, primera máquina que permitió registrar sonidos, fue patentado en 1898, recién en 1935 surgió una grabadora de uso comercial. Los nuevos aparatos fueron empleados por emisoras de radio para grabar con antelación sus programas y evitar los errores de la transmisión en directo.
Guitarra eléctrica: La compañía estadounidense Rickenbacher lanzó al mercado la Electro Vibrola Spanish Guitar, con exterior de baquelita.
1937 Radiotelescopio: Desarrollado por el estadounidense Grote Reber, tenía un reflector parabólico de 9,3 metros. Con este instrumento, realizó un mapa del cielo basado en las ondas de radio procedentes de los astros.
Café express e instantáneo: El café express existía desde fines del siglo XIX, pero su preparación era muy lenta. En 1937, la firma suiza Nestlé comercializó el primer café instantáneo, denominado Nescafé. En 1946, el italiano Achilles Gaggia inventó la cafetera.
1938 Teflón. El químico industrial Roy J. Plunkett descubrió casualmente el politetrafluoretileno, mientras trabajaba en la obtención de sustancias refrigerantes. En 1946, la empresa Du Pont inició la comercialización del producto bajo el nombre de Teflón. Se destinó a aplicaciones en engranajes y otros elementos de maquinaria industrial. En 1954, el ingeniero francés Mark Grégorie tuvo la idea de utilizar teflón para recubrir sartenes y hacerlas antiadherentes.
Plástico Baquelita: En 1909, el químico belga-estadounidense Leo Hendrik Baekeland creó el primer plástico en base a productos químicos fabricados por el hombre.
Polietileno: Creado por Reginald Gibson en los laboratorios de Imperial Chemical Industries, Inglaterra, en 1933. Este tipo de plástico se empezó a producir en masa en 1939.
Nylon: Wallace Carothers y su equipo sintetizaron una seda artificial superior al rayón (1935). La primera fibra sintética de uso popular se empezó a producir en 1938.
1920 Secador de pelo: Los dos primeros secadores manuales aparecieron en Estados Unidos: el Race, de la Racine Universal Motor Co., y el Cyclone, de la Hamilton Beach.
Bolsitas de té: Producidas por Joseph Krieger, de San Francisco (Estados Unidos).
1921 Insulina. Fue aislada por los fisiólogos canadienses Charles Best y Frederick Banting. Es una hormona obtenida del páncreas de animales, que sirve para tratar la diabetes.
Detector de mentiras o polígrafo: Desarrollado por John Larson, mide y registra el ritmo cardiaco, el respiratorio y la presión sanguínea de una persona sometida a interrogatorio. Posteriormente se le agregó la resistencia de la piel a la corriente eléctrica, que es alta si la piel está seca, pero baja si la piel suda. Estas mediciones permitían saber si el sujeto mentía.
1922 Cine sonoro: En Berlín se produjo comercialmente la primera película sonora: "Der Brandstifter" (El incendiario). Sin embargo, el filme que marcó el inicio de la era del cine sonoro fue la estadounidense "The Jazz Singer", en 1927.
1923 Batidora: Creada por la empresa estadounidense Air Mix Inc. de Wilmington.
1924 Pañuelos de papel: La empresa estadounidense Kimberley-Clark Co. fabricó y comercializó los kleenex.
1925 Contador Geiger: Creado por Hans Geiger, este contador permite medir la radioactividad.
Micrófono: Las bocinas utilizadas para la grabación de sonidos fueron sustituidas en 1925. Año en el que los laboratorios Bell Telephone desarrollaron el micrófono, invento que permite que el sonido sea transformado en impulsos eléctricos, para poder ser grabado.
1926 Televisor: John Logie Baird, pionero de la televisión mecánica, realizó en Londres una demostración de imagen móvil con grabaciones de luz y sombra. El japonés K. Takayanagi desarrolló la televisión totalmente electrónica, en 1936.
Cohete: El estadounidense Robert Goddard elevó el primer cohete que usaba combustible líquido para la propulsión, una mezcla de gasolina y oxígeno líquido, en Auburn, Massachusetts, Estados Unidos. Medía alrededor de dos metros de longitud y se elevó apenas 15 metros. Cinco años más tarde se lanzó el primer cohete alemán y en 1932, el de la Unión Soviética.
Aerosol: El noruego Erik Rotheim descubrió que si se introducía gas en un recipiente, producía tal presión que el líquido que contuviera saldría en forma de minúsculas gotitas. El frasco desechable del aerosol se inventó en 1939. El primero fue un insecticida que se comercializó en 1941.
1927 Tostador automático: El mecánico estadounidense Charles Strite perfeccionó los tostadores eléctricos que aparecieron en 1909, agregándole una resistencia a ambos lados. Estas eran desconectadas cada cierto tiempo por un programador de tiempo, que accionaba un muelle que hacía saltar la tostada.
Caucho sintético buna: Desarrollado por químicos alemanes, estaba compuesto por un producto químico llamado butadieno, relacionado con el caucho natural.
1928 Penicilina: La era de los antibióticos se inició cuando Sir Alexander Fleming obtuvo del hongo Penicillium notatum esta sustancia que se emplea para combatir las enfermedades causadas por ciertos microorganismos.
1930 Paraguas: Fue idea del alemán Hans Haupt.
Supermercado: Al parecer, el primero fue instalado por Michael Cullen, de Long Island (Nueva York), y se llamó King Cullen Food Stores. Su mayor novedad consistía en que el propio comprador seleccionaba los artículos que deseaba adquirir.
1931 Microscopio electrónico: Construido por Ernst Ruska y Max Knoll en Berlín. Tenía dos lentes magnéticas y funcionaba mediante el bombardeo de electrones sobre la muestra. En 1937, James Hillier creó un microscopio electrónico que pasó de 2000 aumentos a 7000. Con los años, el propio Hillier contribuiría a construir aparatos con una capacidad de 2 millones de aumentos.
1932 Aire acondicionado: El primer aparato doméstico lo produjo Carrier Corporation, en Estados Unidos.
Technicolor: Las primeras películas en color se pintaban a mano, hasta que en 1932 la sociedad Technicolor lanzó su cámara de tres bandas. Walt Disney lo adoptó por primera vez en "Flowers and Trees" (1932), que fue galardonada con un Oscar. Tras este éxito, en 1936 se incorporó de modo regular a sus producciones, al igual que otros productores de dibujos animados.
1935 Radar: El físico escocés Sir Robert Watson-Watt (1892-1973) ideó unos dispositivos para la emisión de microondas y para la detección del rayo reflejado. En 1935 pudo seguir la trayectoria de un avión, mediante las microondas que devolvía reflejadas. Este sistema se llamó radio detection and ranging o r.a.d.a.r., más conocido como radiolocalizador o radar.
Lámpara fluorescente (tubo): La empresa estadounidense General Electric demostró la lámpara de cátodo caliente.
Grabadora: Aunque el magnetófono, primera máquina que permitió registrar sonidos, fue patentado en 1898, recién en 1935 surgió una grabadora de uso comercial. Los nuevos aparatos fueron empleados por emisoras de radio para grabar con antelación sus programas y evitar los errores de la transmisión en directo.
Guitarra eléctrica: La compañía estadounidense Rickenbacher lanzó al mercado la Electro Vibrola Spanish Guitar, con exterior de baquelita.
1937 Radiotelescopio: Desarrollado por el estadounidense Grote Reber, tenía un reflector parabólico de 9,3 metros. Con este instrumento, realizó un mapa del cielo basado en las ondas de radio procedentes de los astros.
Café express e instantáneo: El café express existía desde fines del siglo XIX, pero su preparación era muy lenta. En 1937, la firma suiza Nestlé comercializó el primer café instantáneo, denominado Nescafé. En 1946, el italiano Achilles Gaggia inventó la cafetera.
1938 Teflón. El químico industrial Roy J. Plunkett descubrió casualmente el politetrafluoretileno, mientras trabajaba en la obtención de sustancias refrigerantes. En 1946, la empresa Du Pont inició la comercialización del producto bajo el nombre de Teflón. Se destinó a aplicaciones en engranajes y otros elementos de maquinaria industrial. En 1954, el ingeniero francés Mark Grégorie tuvo la idea de utilizar teflón para recubrir sartenes y hacerlas antiadherentes.
Plástico Baquelita: En 1909, el químico belga-estadounidense Leo Hendrik Baekeland creó el primer plástico en base a productos químicos fabricados por el hombre.
Polietileno: Creado por Reginald Gibson en los laboratorios de Imperial Chemical Industries, Inglaterra, en 1933. Este tipo de plástico se empezó a producir en masa en 1939.
Nylon: Wallace Carothers y su equipo sintetizaron una seda artificial superior al rayón (1935). La primera fibra sintética de uso popular se empezó a producir en 1938.
mayo 15, 2010
Hitler
Adolf Hitler
Máximo dirigente de la Alemania nazi (Braunau, Bohemia, 1889 - Berlín, 1945). Hijo de un aduanero austriaco, su infancia transcurrió en Linz y su juventud en Viena. La formación de Adolf Hitler fue escasa y autodidacta, pues apenas recibió educación. En Viena (1907-13) fracasó en su vocación de pintor, malvivió como vagabundo y vio crecer sus prejuicios racistas ante el espectáculo de una ciudad cosmopolita, cuya vitalidad intelectual y multicultural le era por completo incomprensible.
De esa época data su conversión al nacionalismo germánico y al antisemitismo. En 1913 Adolf Hitler huyó del Imperio Austro-Húngaro para no prestar servicio militar; se refugió en Múnich y se enroló en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial (1914-18). La derrota le hizo pasar a la política, enarbolando un ideario de reacción nacionalista, marcado por el rechazo del nuevo régimen democrático de la República de Weimar, a cuyos políticos acusaba de haber traicionado a Alemania aceptando las humillantes condiciones de paz del Tratado de Versalles (1918).
De vuelta a Múnich, Hitler ingresó en un pequeño partido ultraderechista, del que pronto se convertiría en dirigente principal, rebautizándolo como Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Dicho partido se declaraba nacionalista, antisemita, anticomunista, antisocialista, antiliberal, antidemócrata, antipacifista y anticapitalista, aunque este último componente revolucionario de carácter social quedaría pronto en el olvido; este abigarrado conglomerado ideológico, fundamentalmente negativo, se alimentaba de los temores de las clases medias alemanas ante las incertidumbres del mundo moderno. Influenciado por el fascismo de Mussolini, este movimiento, adverso tanto a lo existente como a toda tendencia de progreso, representaba la respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que la guerra había acelerado.
Sin embargo, Hitler tardaría en hacer oír su propaganda. En 1923 fracasó en un primer intento de tomar el poder desde Múnich, apoyándose en las milicias armadas de Ludendorff («Putsch de la Cervecería»). Fue detenido, juzgado y encarcelado, aunque tan sólo pasó en la cárcel un año y medio, tiempo que aprovechó para plasmar sus estrafalarias ideas políticas en un libro que tituló Mi lucha y que diseñaba las grandes líneas de su actuación posterior.
De nuevo en libertad desde 1925, Hitler reconstituyó el NSDAP expulsando a los posibles rivales y se rodeó de un grupo de colaboradores fieles como Goering, Himmler y Goebbels. La profunda crisis económica desatada desde 1929 y las dificultades políticas de la República de Weimar le proporcionaron una audiencia creciente entre las legiones de parados y descontentos dispuestos a escuchar su propaganda demagógica, envuelta en una parafernalia de desfiles, banderas, himnos y uniformes.
Combinando hábilmente la lucha política legal con el uso ilegítimo de la violencia en las calles, los nacionalsocialistas o nazis fueron ganando peso electoral hasta que Hitler -que nunca había obtenido mayoría- se hizo confiar el gobierno por el presidente Hindenburg en 1933.
Desde la Cancillería, Hitler destruyó el régimen constitucional y lo sustituyó por una dictadura de partido único basada en su poder personal. El Tercer Reich así creado fue un régimen totalitario basado en un nacionalismo exacerbado y en un complejo de superioridad racial sin fundamento científico alguno (basado en estereotipos que contrastaban con la ridícula figura del propio Hitler).
Tras la muerte de Hindenburg, Hitler se hizo nombrar Führer o «caudillo» de Alemania y se hizo prestar juramento por el ejército. La sangrienta represión contra los disidentes culminó en la purga de las propias filas nazis durante la «Noche de los Cuchillos Largos» (1934) y la instauración de un control policial total de la sociedad, mientras que la persecución contra los judíos, iniciada con las racistas Leyes de Núremberg (1935) y con el pogromo conocido como la «Noche de los Cristales Rotos» (1938) culminó con el exterminio sistemático de los judíos europeos a partir de 1939 (la «Solución Final»).
La política internacional de Hitler fue la clave de su prometida reconstitución de Alemania, basada en desviar la atención de los conflictos internos hacia una acción exterior agresiva. Se alineó con la dictadura fascista italiana, con la que intervino en auxilio de Franco en la Guerra Civil española (1936-39), ensayo general para la posterior contienda mundial; y completó sus alianzas con la incorporación del Japón en una alianza antisoviética (Pacto Antikomintern, 1936) hasta formar el Eje Berlín-Roma-Tokyo (1937).
Militarista convencido, Hitler empezó por rearmar al país para hacer respetar sus demandas por la fuerza (restauración del servicio militar obligatorio en 1935, remilitarización de Renania en 1936); con ello reactivó la industria alemana, redujo el paro y prácticamente superó la depresión económica que le había llevado al poder.
Luego, apoyándose en el ideal pangermanista, reclamó la unión de todos los territorios de habla alemana: primero se retiró de la Sociedad de Naciones, rechazando sus métodos de arbitraje pacífico (1933); luego forzó el asesinato de Dollfuss (1934) y el Anschluss o anexión de Austria (1938); a continuación invadió la región checa de los Sudetes y, tras engañar a la diplomacia occidental prometiendo no tener más ambiciones (Conferencia de Múnich, 1938), ocupó el resto de Checoslovaquia, la dividió en dos y la sometió a un protectorado; aún se permitió arrebatar a Lituania el territorio de Memel (1939).
Pero, cuando el conflicto en torno a la ciudad libre de Danzig le llevó a invadir Polonia, Francia y Gran Bretaña reaccionaron y estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Hitler había preparado sus fuerzas para esta gran confrontación, que según él habría de permitir la expansión de Alemania hasta lograr la hegemonía mundial (Protocolo Hossbach, 1937); en previsión del estallido bélico había reforzado su alianza con Italia (Pacto de Acero, 1939) y, sobre todo, había concluido un Pacto de no-agresión con la Unión Soviética (1939), acordando con Stalin el reparto de Polonia.
El moderno ejército que había preparado obtuvo brillantes victorias en todos los frentes durante los primeros años de la guerra, haciendo a Hitler dueño de casi toda Europa mediante una «guerra relámpago»: ocupó Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia, Grecia. (mientras que Italia, España, Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia eran sus aliadas, y países como Suecia y Suiza declaraban una neutralidad benévola).
Sólo Gran Bretaña resistió el intento de invasión (batalla aérea de Inglaterra, 1940-41); pero la suerte de Hitler empezó a cambiar cuando lanzó la invasión de Rusia, respondiendo tanto al ideal anticomunista básico del nazismo como al proyecto de arrebatar a la «inferior» raza eslava del este el «espacio vital» que soñaba para engrandecer a Alemania (1941). A partir de la batalla de Stalingrado (1943), el curso de la guerra se invirtió y las fuerzas soviéticas comenzaron una contraofensiva que no se detendría hasta tomar Berlín en 1945; simultáneamente se reabrió el frente occidental con el aporte masivo en hombres y armas procedente de Estados Unidos (involucrados en la guerra desde 1941), que permitió el desembarco de Normandía (1944).
Derrotado y fracasados todos sus proyectos, Hitler vio cómo empezaban a abandonarle sus colaboradores y la propia Alemania era arrasada por los ejércitos aliados; en su limitada visión del mundo no había sitio para el compromiso o la rendición, de manera que arrastró a su país hasta la catástrofe y finalmente se suicidó en el búnker de la Cancillería de Berlín donde se había refugiado, después de haber sacudido al mundo con su sueño de hegemonía mundial de la «raza» alemana, que provocó una guerra total a escala planetaria y un genocidio sin precedentes en los campos de concentración.
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Máximo dirigente de la Alemania nazi (Braunau, Bohemia, 1889 - Berlín, 1945). Hijo de un aduanero austriaco, su infancia transcurrió en Linz y su juventud en Viena. La formación de Adolf Hitler fue escasa y autodidacta, pues apenas recibió educación. En Viena (1907-13) fracasó en su vocación de pintor, malvivió como vagabundo y vio crecer sus prejuicios racistas ante el espectáculo de una ciudad cosmopolita, cuya vitalidad intelectual y multicultural le era por completo incomprensible.
De esa época data su conversión al nacionalismo germánico y al antisemitismo. En 1913 Adolf Hitler huyó del Imperio Austro-Húngaro para no prestar servicio militar; se refugió en Múnich y se enroló en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial (1914-18). La derrota le hizo pasar a la política, enarbolando un ideario de reacción nacionalista, marcado por el rechazo del nuevo régimen democrático de la República de Weimar, a cuyos políticos acusaba de haber traicionado a Alemania aceptando las humillantes condiciones de paz del Tratado de Versalles (1918).
De vuelta a Múnich, Hitler ingresó en un pequeño partido ultraderechista, del que pronto se convertiría en dirigente principal, rebautizándolo como Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Dicho partido se declaraba nacionalista, antisemita, anticomunista, antisocialista, antiliberal, antidemócrata, antipacifista y anticapitalista, aunque este último componente revolucionario de carácter social quedaría pronto en el olvido; este abigarrado conglomerado ideológico, fundamentalmente negativo, se alimentaba de los temores de las clases medias alemanas ante las incertidumbres del mundo moderno. Influenciado por el fascismo de Mussolini, este movimiento, adverso tanto a lo existente como a toda tendencia de progreso, representaba la respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que la guerra había acelerado.
Sin embargo, Hitler tardaría en hacer oír su propaganda. En 1923 fracasó en un primer intento de tomar el poder desde Múnich, apoyándose en las milicias armadas de Ludendorff («Putsch de la Cervecería»). Fue detenido, juzgado y encarcelado, aunque tan sólo pasó en la cárcel un año y medio, tiempo que aprovechó para plasmar sus estrafalarias ideas políticas en un libro que tituló Mi lucha y que diseñaba las grandes líneas de su actuación posterior.
De nuevo en libertad desde 1925, Hitler reconstituyó el NSDAP expulsando a los posibles rivales y se rodeó de un grupo de colaboradores fieles como Goering, Himmler y Goebbels. La profunda crisis económica desatada desde 1929 y las dificultades políticas de la República de Weimar le proporcionaron una audiencia creciente entre las legiones de parados y descontentos dispuestos a escuchar su propaganda demagógica, envuelta en una parafernalia de desfiles, banderas, himnos y uniformes.
Combinando hábilmente la lucha política legal con el uso ilegítimo de la violencia en las calles, los nacionalsocialistas o nazis fueron ganando peso electoral hasta que Hitler -que nunca había obtenido mayoría- se hizo confiar el gobierno por el presidente Hindenburg en 1933.
Desde la Cancillería, Hitler destruyó el régimen constitucional y lo sustituyó por una dictadura de partido único basada en su poder personal. El Tercer Reich así creado fue un régimen totalitario basado en un nacionalismo exacerbado y en un complejo de superioridad racial sin fundamento científico alguno (basado en estereotipos que contrastaban con la ridícula figura del propio Hitler).
Tras la muerte de Hindenburg, Hitler se hizo nombrar Führer o «caudillo» de Alemania y se hizo prestar juramento por el ejército. La sangrienta represión contra los disidentes culminó en la purga de las propias filas nazis durante la «Noche de los Cuchillos Largos» (1934) y la instauración de un control policial total de la sociedad, mientras que la persecución contra los judíos, iniciada con las racistas Leyes de Núremberg (1935) y con el pogromo conocido como la «Noche de los Cristales Rotos» (1938) culminó con el exterminio sistemático de los judíos europeos a partir de 1939 (la «Solución Final»).
La política internacional de Hitler fue la clave de su prometida reconstitución de Alemania, basada en desviar la atención de los conflictos internos hacia una acción exterior agresiva. Se alineó con la dictadura fascista italiana, con la que intervino en auxilio de Franco en la Guerra Civil española (1936-39), ensayo general para la posterior contienda mundial; y completó sus alianzas con la incorporación del Japón en una alianza antisoviética (Pacto Antikomintern, 1936) hasta formar el Eje Berlín-Roma-Tokyo (1937).
Militarista convencido, Hitler empezó por rearmar al país para hacer respetar sus demandas por la fuerza (restauración del servicio militar obligatorio en 1935, remilitarización de Renania en 1936); con ello reactivó la industria alemana, redujo el paro y prácticamente superó la depresión económica que le había llevado al poder.
Luego, apoyándose en el ideal pangermanista, reclamó la unión de todos los territorios de habla alemana: primero se retiró de la Sociedad de Naciones, rechazando sus métodos de arbitraje pacífico (1933); luego forzó el asesinato de Dollfuss (1934) y el Anschluss o anexión de Austria (1938); a continuación invadió la región checa de los Sudetes y, tras engañar a la diplomacia occidental prometiendo no tener más ambiciones (Conferencia de Múnich, 1938), ocupó el resto de Checoslovaquia, la dividió en dos y la sometió a un protectorado; aún se permitió arrebatar a Lituania el territorio de Memel (1939).
Pero, cuando el conflicto en torno a la ciudad libre de Danzig le llevó a invadir Polonia, Francia y Gran Bretaña reaccionaron y estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Hitler había preparado sus fuerzas para esta gran confrontación, que según él habría de permitir la expansión de Alemania hasta lograr la hegemonía mundial (Protocolo Hossbach, 1937); en previsión del estallido bélico había reforzado su alianza con Italia (Pacto de Acero, 1939) y, sobre todo, había concluido un Pacto de no-agresión con la Unión Soviética (1939), acordando con Stalin el reparto de Polonia.
El moderno ejército que había preparado obtuvo brillantes victorias en todos los frentes durante los primeros años de la guerra, haciendo a Hitler dueño de casi toda Europa mediante una «guerra relámpago»: ocupó Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia, Grecia. (mientras que Italia, España, Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia eran sus aliadas, y países como Suecia y Suiza declaraban una neutralidad benévola).
Sólo Gran Bretaña resistió el intento de invasión (batalla aérea de Inglaterra, 1940-41); pero la suerte de Hitler empezó a cambiar cuando lanzó la invasión de Rusia, respondiendo tanto al ideal anticomunista básico del nazismo como al proyecto de arrebatar a la «inferior» raza eslava del este el «espacio vital» que soñaba para engrandecer a Alemania (1941). A partir de la batalla de Stalingrado (1943), el curso de la guerra se invirtió y las fuerzas soviéticas comenzaron una contraofensiva que no se detendría hasta tomar Berlín en 1945; simultáneamente se reabrió el frente occidental con el aporte masivo en hombres y armas procedente de Estados Unidos (involucrados en la guerra desde 1941), que permitió el desembarco de Normandía (1944).
Derrotado y fracasados todos sus proyectos, Hitler vio cómo empezaban a abandonarle sus colaboradores y la propia Alemania era arrasada por los ejércitos aliados; en su limitada visión del mundo no había sitio para el compromiso o la rendición, de manera que arrastró a su país hasta la catástrofe y finalmente se suicidó en el búnker de la Cancillería de Berlín donde se había refugiado, después de haber sacudido al mundo con su sueño de hegemonía mundial de la «raza» alemana, que provocó una guerra total a escala planetaria y un genocidio sin precedentes en los campos de concentración.
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biografía de Adolf Hitler
Nació en la localidad austriaca de Braunau am Inn, el 20 de abril de 1889. No finalizó sus estudios de enseñanza secundaria. Cuando en 1914 comenzó la I Guerra Mundial, Hitler, que se encontraba en Munich, se alistó como voluntario en el Ejército alemán. ¿Sabes cuál fue la máxima graduación que consiguió? La de cabo.
En 1918, tras la derrota de Alemania, regresó a Munich. Al año siguiente, se unió a un partido nacionalista, el Partido Obrero Alemán, que pronto pasó a llamarse Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (o partido nazi). En 1921, fue elegido führer (líder supremo) de este grupo.
En noviembre de 1923, encabezó una rebelión en Munich contra la República de Weimar (el régimen político existente en Alemania entre 1919 y 1933). Su golpe fracasó, y fue condenado a cinco años de prisión. Solo cumplió ocho meses, durante los cuales escribió Mein Kampf (Mi lucha), libro en el que contaba su vida y exponía su ideología.
Al salir de prisión, en 1924, reconstruyó su partido. Hitler creía que la causa de la fuerte crisis económica alemana estaba producida por una conspiración de judíos y comunistas. El partido nazi pasó de tener 12 diputados en 1928 a conseguir 107 en 1930. Hitler fue nombrado canciller (jefe del gobierno) en enero de 1933. Pronto se autoproclamó dictador. Miles de ciudadanos contrarios al partido nazi fueron enviados a campos de concentración. Su gobierno tomó el control de la economía, de los medios de comunicación y de todas las actividades culturales.
Hitler inició el rearme alemán en 1935 (lo que estaba en contra del Tratado de Versalles, por el que los aliados habían firmado la paz con Alemania tras la I Guerra Mundial). Entre 1936 y 1939, envió tropas a la región de Renania, y anexionó Austria y Checoslovaquia.
En septiembre de 1939, invadió Polonia. Empezaba así la II Guerra Mundial. Al mismo tiempo, impulsó un plan destinado a exterminar a los judíos. Finalmente, en 1945, Alemania fue derrotada por los países aliados. Hitler se suicidó el 30 de abril de ese año, en Berlín.
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En 1918, tras la derrota de Alemania, regresó a Munich. Al año siguiente, se unió a un partido nacionalista, el Partido Obrero Alemán, que pronto pasó a llamarse Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (o partido nazi). En 1921, fue elegido führer (líder supremo) de este grupo.
En noviembre de 1923, encabezó una rebelión en Munich contra la República de Weimar (el régimen político existente en Alemania entre 1919 y 1933). Su golpe fracasó, y fue condenado a cinco años de prisión. Solo cumplió ocho meses, durante los cuales escribió Mein Kampf (Mi lucha), libro en el que contaba su vida y exponía su ideología.
Al salir de prisión, en 1924, reconstruyó su partido. Hitler creía que la causa de la fuerte crisis económica alemana estaba producida por una conspiración de judíos y comunistas. El partido nazi pasó de tener 12 diputados en 1928 a conseguir 107 en 1930. Hitler fue nombrado canciller (jefe del gobierno) en enero de 1933. Pronto se autoproclamó dictador. Miles de ciudadanos contrarios al partido nazi fueron enviados a campos de concentración. Su gobierno tomó el control de la economía, de los medios de comunicación y de todas las actividades culturales.
Hitler inició el rearme alemán en 1935 (lo que estaba en contra del Tratado de Versalles, por el que los aliados habían firmado la paz con Alemania tras la I Guerra Mundial). Entre 1936 y 1939, envió tropas a la región de Renania, y anexionó Austria y Checoslovaquia.
En septiembre de 1939, invadió Polonia. Empezaba así la II Guerra Mundial. Al mismo tiempo, impulsó un plan destinado a exterminar a los judíos. Finalmente, en 1945, Alemania fue derrotada por los países aliados. Hitler se suicidó el 30 de abril de ese año, en Berlín.
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abril 25, 2010
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